Otro mamarracho de la “reforma agraria”

En su mapa de gestión 2013- 2018, el Indert no incluye Concepción. ¿Dónde están, entonces, las alegadas colonias del primer departamento?

“Ese es nuestro caballito de batalla con el cual pensamos honrar toda la deuda en caso que nos salga bien”. Lo dijo el Presi­dente del Indert refirién­dose a un proyecto de ley dirigido a venderles, a ocu­pantes de hecho, tierras expropiadas hace 24 años a un viejo latifundio co­nocido como Antebi Cue.  Semejante mamarracho es difícil de imaginar.

Veamos. En 1995 se expropió, ley 517 median­te, 267.836 hectáreas a la firma Cipasa, de Roberto Antebi. El Congreso, tal vez sobre oxigenado por la apertura democrática, arremetió de frente con el proyecto y fue en vano que algunas mentes lúcidas insistieran en que aquellas tierras no eran aptas para agricultura. “Excusas de la oligarquía ganadera” tronaban al unísono las distintas bancas. La expropiación se consumó con banderas desplegadas y el Estado cargó con una deuda que hasta hoy sigue sin saldarse. Un cuarto de siglo después, el balance de aquel ardimiento restaurador de la justicia social es: 103.018 hectá­reas de reserva natural, 42.945 hectáreas desti­nadas a colonias y otras 79.096 ocupadas por una veintena de ganaderos.

Es decir, el Indert se con­virtió en agente inmobilia­rio comprándole tierras a una inmobiliaria (Cipasa) por US$ 45 millones para guardarse la mitad como reserva natural y revender 80.000 hectáreas a gana­deros. ¡Ah! y quedan unas 43.000 para campesinos.

Con un dato curioso: en su mapa de gestión 2013-2018, el Indert no incluye Concepción. ¿Dónde están, entonces, las alegadas colonias del primer departamento?

Con semejante balan­ce –que garantizaría un fulminante despido a cualquier administrador privado de propieda­des- se comprende que el presidente del Indert tenga esperanzas de que “todo salga bien”. Va a necesitar mucha suerte cuando tenga que explicar semejante mamarracho.

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