Una lata de gusanos

Muchos escándalos financieros comienzan con filtraciones internas.

Por Cristian Nielsen

Un entendido en finanzas me decía que una “corrida bancaria” no se produce apenas por un rumor o un titular escandaloso en la prensa sino a partir de filtraciones internas de la entidad en problemas. “Es como una lata de gusanos. Sólo se abre desde adentro” me aseguraba con su metáfora extrema. A veces, es así.

A mediados de los ’90, la gente andaba de la ceca a la meca tratando de salvar lo salv­able en medio del incendio de financieras. Aún se recuerda el tétrico destino de fondos de la petrolera estatal (unos US$ 14 millones de entonces) desaparecidos en la quiebra de entidades intervenidas, pese a que la CGR produjera a su tiempo un robusto informe de auditoría… que nunca salió a la luz.

Es proverbial, además, el caso de un banco de germánico sonido que un día mostraba una calificación CAULA (capital, activos, utilidad, etc) perfecta y al día siguiente era intervenido dejando a miles sin ahorros y a sus directivos procesados por lesión de confianza, declaración falsa y estafa.

Otro caso: nunca quedaron del todo despejadas las dudas sobre el “auxilio financiero” en 1997 a un banco ded­icado supuestamente al desarrollo, operación que licuó activos del ente previsional por Gs. 130.000 millones.

La causa duró 14 años y finalmente se extinguió, salvándose de la cárcel un montón de funcionarios de alto copete. ¿Y la plata? Silencio.

La operatoria bancaria irregular está llena de negros ejemplos en el Paraguay.

No la inventamos aquí, pero sin duda, hay muy buenos alumnos que saben cómo usarla, algunos nativos y otros importados. Y como casi siempre pasa, las autoridades de regulación y vigilancia van a la zaga de los golpes, cuando el daño ya ha sido hecho y sus víctimas quedan en la calle.

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