Deporte donde la delicadeza y precisión son claves

Uno de los depor­tes más elegan­tes es la equita­ción, en el cual se trabaja la destreza y se mide la capacidad de montar perfectamente al caballo.

Ricardo Schweizer, direc­tor de de Equestrian Aca­demy de Rakiura Resort manifestó que la equita­ción se divide en varias partes como salto, que es la disciplina que princi­palmente realizan en el Rakiura; adiestramiento donde el cabello desa­rrolla ejercicios y la parte de flexión; y trabajos con carros o con sulky, que hacen a la equitación algo complementario.

“Nosotros lo que hace­mos en Paraguay, espe­cíficamente en el Re­sort, son los saltos, que consisten en montar un caballo, saltar frente a obstáculos en la pista de competencia, que tienen una complejidad tanto en altura, como en espesor. El caballo lo que tiene que hacer es abordarlos y saltarlos, sin derribarlos, sin embar­go, en cada competición o evento estrictamente cambia el circuito”, seña­ló el experto. 

Resaltó que la equita­ción no es un deporte de fuerza, más bien es uno donde la delicadeza y la precisión son los que pre­dominan.

“Tanto hombres y muje­res compiten en la misma disciplina, no hay equita­ción para mujeres o para hombres, todos juegan en la misma pista porque el equilibrio, la destreza y la conducción son la esencia de esto”, aseveró.

Acotó que realmente es un deporte súper completo, donde se ca­lienta todo el cuerpo. “Todo ese trabajo hace que las piernas, los brazos y la espalda se fortalezcan y se pueda manejar una animal de 500 o 600 kilos, que haga a nuestra volun­tad un círculo o una vuelta a una velocidad determinada y saltos que conllevan muchí­sima resistencia física y estado físico”, men­cionó Schweizer.

En cuanto a lo que es sa­lud y bienestar, “es una actividad que se realiza al aire libre, en donde se genera un vínculo espe­cial con el caballo y eso genera que las personas sean más nobles”.

TERAPIA

La equitación también se utiliza como terapia para algunos chicos que tie­nen alguna patología. Les ayuda a mejorar su afini­dad, tanto motora como receptiva y neurológica.

“Es algo súper bueno a nivel de salud y hace que las personas que tengan impulsos sean totalmen­te diferentes, en el caso de la medicina. Lo bueno es que en este deporte, la edad es la franja súper amplia, los chicos a partir de los 4 o 5 años pueden arrancar a montar sin ningún inconveniente, solos en un caballo”, ex­presó.

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