El Seguro celebrado por cuenta propia o ajena

Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

En seguros, el contratante o tomador puede contratar  el seguro por cuenta propia o ajena. Con ello se establece la diferencia entre el tomador del seguro y el asegurado, el primero es el firmante de la póliza, que por ese acto se queda obligado con el asegurador al cumplimiento de los deberes y obligaciones que derivan del contrato, salvo aquellos que por su naturaleza se deban cumplir por el asegurado. el segundo es el titular del derecho a percibir la indemnización o la contraprestación, que puede coincidir o no con el tomador del seguro. Si el tomador contrata por cuenta propia ambas figuras coincidirán, si lo hace por cuenta ajena quedan diferenciadas en dos personalidades distintas.

Así, el Código Civil en su artículo 1565 expresa: “…El Contrato puede celebrarse por cuenta ajena, con designación del tercero asegurado, o sin ella, excepto lo previsto para los seguros de vida. En caso de duda, se presume que ha sido celebrado por cuenta propia…”. Indudablemente este articulo del Código, adquiere su importancia en el momento de establecer, en un siniestro, a  quien compete percibir la indemnización.

Generalmente ese tercero, que en principio resulto ser “ajeno” a la relación.,  se encuentra sin participar en todo el proceso hasta que surja el siniestro y en ese momento deberá acreditar su “interés” sobre el evento. Este puede ser una persona determinada en el momento de su celebración, o determinable por el procedimiento que las partes acuerden, pues no en todos los supuestos es posible la determinación a priori del asegurado. Un ejemplo seria la contratación de una póliza de seguro de vida en favor de los empleados en una empresa, en donde la identidad de los mismos sufrirá constantes cambios por altas y bajas en la plantilla laboral.

El mismo artículo 1565 en su segunda parte menciona a “…Cuando se contrate por cuenta de quien corresponda…”, esto se da en aquellos casos en que esta incierto desde el inicio del contrato quien es el titular del interés o no es posible determinar las diversas participaciones que diversas personas pueden ostentar respecto del objeto asegurado. Sería como un cuasi seguro al portador y donde el tomador no está en la capacidad de poder identificar al asegurado en el momento de la contratación.  Un ejemplo práctico es el tomador de un seguro de accidentes personales ocupantes de vehículos, quien no está en capacidad de identificar al asegurado pues seria todo aquel que ocupe el vehículo en un momento dado pasando a ser en ese momento titular del crédito contra el asegurador.

 

Recordemos que el artículo 1557 del Código Civil establece que “…Las pólizas pueden ser nominativas, a la orden o al portador. En los seguros de personas, la póliza debe ser nominativa.”  La transferencia de las pólizas a la orden o al portador importa transmitir los derechos contra el asegurador, sin embargo, pueden oponerse al tenedor las mismas defensas que podrían hacerse valer contra el asegurado referentes al contrato de seguro, salvo la falta de pago de la prima, si su deuda no resulta de la póliza…”

 

En cuanto a la transmisión de los derechos, a percibir la indemnización por terceros,  si es nominativo, ese derecho ejerce  la persona que figura en el mismo y solo este; si es a la orden o al portador resulta más fácil la transmisión en el primero  por simple  “endoso”  y en el segundo  acreditando la posesión del título. Cuando hablamos de título hacemos referencia a, aquel que tiene un “crédito contra el asegurador”. No es un título de crédito como se conoce en el comercio, sino un documento probatorio o un título que legitima su reclamo.

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