El sentido de la vida

POR DR. EDGARDO MAYA

El análisis frío y concreto que hace la ciencia, es que la vida es una singularidad, una serendipia, una probabilidad entre cientos o miles de millones de opciones al azar. Y que en los infinitos planetas de infinitas estrellas de incontables galaxias, la vida es uno de muchísimos otros eventos que podrían suceder. Que así como inicia, termina y que son pocos minutos del gran tiempo del universo los que se necesitan, para que un evento cuántico inicie, desde el caldo de cultivo de un océano inorgánico con rayos y centellas y la aparición magnífica de la conciencia, hasta su posterior extinción.

No queda mucha opción sentimental ni filosófica o religiosa para lo que la ciencia confirma día a día: aun no encontramos nada que nos haga tener una mejor esperanza…

Pero la filosofía, la psicología y la religión vienen a nuestro auxilio y nos proponen lo siguiente:

Si tienes la oportunidad de una vida humana y además el privilegio de la salud y las oportunidades para desarrollarte –como la gran mayoría de los que leen estas letras- es imperativo que te esfuerces para darle un significado a esta tremenda oportunidad.

Puedes cambiar la actitud que en algunos momentos de la vida nos impide ponerle la cara al viento y tomar responsabilidad por nuestros actos. La causa de lo que nos sucede no siempre tiene que ver con los otros o con una persona específica. La responsabilidad es toda nuestra y asumirla es el reto más grande y difícil. Ningún líder ni exitoso ser humano, carece de dolorosos momentos de desaliento o desilusión, pero todos ellos cambiaron su desempeño cada vez que los caminos de la vida se obstruyeron o se colapsaron.

Entonces es importante tener, construir, desarrollar, un proyecto consigo mismo y con el espíritu, que es ese combustible que tenemos todos y que al encenderse con la fe o la certeza, nos proyecta como cohetes hacia cualquier meta que escojamos.

Por lo tanto debemos rescatar la virtud –palabra olvidada- que es la disposición habitual para hacer el bien y que suele estar presente en las persona que tienen templanza, valentía y autocontrol, y alejarnos de la decadencia que nos ataca desde todos los ángulos, llevándonos por los caminos de los hábitos negativos, la procrastinación, la mentira, el resentimiento y la arrogancia.

Al fin y al cabo en este viaje que llamamos vida, y al que le damos significativo sentido todos los días, estamos acompañados siempre; y si la especie humana en algún momento de su historia estuvo o estará en peligro de extinción, la respuesta de la tribu será cooperar, escuchar, dialogar, congeniar y compartir; pues desde la época de las cavernas, estas estrategias nos llevaron a las transformaciones necesarias para seguir siendo la expresión magistral de la vida en nuestro universo.

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