Vientos en contra para Latam

En BBVA Research anticipamos que, tras un modesto avance del PIB de 1,6% en 2018, América Latina en su conjunto crecerá 2,1% en 2019 y 2,4% en 2020.

El Portafolio
Por Juan Ruíz
Economista Jefe
BBVA Research para América del Sur

La recuperación del crecimiento en América Latina vuelve a pospo­nerse, esta vez por la conjunción de factores globales y locales.

Tres factores hacen ahora menos favora­ble el entorno internacional para Amé­rica Latina. En primer lugar, vemos una desaceleración del crecimiento mundial, especialmente en las economías desa­rrolladas, al hilo de un fuerte ajuste del comercio internacional. Segundo, han aumentado las tensiones en los merca­dos financieros internacionales, y esto solo ha sido compensado en parte por bancos centrales más cautos y pacientes en los países desarrollados, especialmen­te la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. Por último, la perspectiva de precios algo menos altos de las materias primas —particularmente el petróleo— también representa un viento de cara para la región.

A estos elementos se unen factores internos que han contribuido al re­traso de la recuperación en Améri­ca Latina: un crecimiento menor al anticipado en los últimos meses en Argentina, Chile y Paraguay; un im­pacto mayor del ajuste de políticas económicas en Argentina; y el impac­to de una menor inversión y mayor incertidumbre sobre la reforma tri­butaria en Colombia.

De esta forma, en BBVA Research antici­pamos que, tras un modesto avance del PIB de 1,6% en 2018, América Latina en su conjunto crecerá 2,1% en 2019 y 2,4% en 2020. Esto significa una revisión a la baja de nuestras previsiones en 0,3 y 0,2 puntos porcentuales respectivamente, respecto a tres meses atrás. Además, las revisiones a la baja afectan al crecimien­to de todos los países latinoamericanos. Más importante aún, a pesar de la recu­peración, estas cifras indican que la re­gión no exhibirá en el futuro próximo un crecimiento tan robusto como el de hace algunos años, en buena medida porque las reformas para estimular la productivi­dad han sido escasas e insuficientes para compensar los menores precios de las materias primas.

En definitiva, observamos un crecimien­to para América Latina que sigue siendo modesto para pensar en retomar el pro­ceso de convergencia de renta per cápita con las economías desarrolladas que vi­mos entre el 2000 y el 2013.

También podría gustarte