Aplazados en el fomento de energía renovable

Tal vez lo que haga falta es resucitar el proyecto vetado por el PE que apuntaba a impulsar un plan de fomento de energías renovables.

Cuando Mauricio Macri llegó al Gobierno a fines de 2015 se encontró frente a un pasivo energético que estaba a punto de poner de rodillas a Argentina. Los apagones y caídas en las redes eran cosa de todos los días y las pérdidas sumaban millones cada hora. Sin duda, el Gobierno entrante llegaba con un plan para revertir el inminente colapso y tenía que actuar rápido y bien.

¿Cómo lo están  haciendo? Con una de las opciones más eficientes y con financiamiento disponible: granjas eólicas, con generadores de instalación rápida, combinando partes de fabricación local y componentes extranjeros. China, Dinamarca, Japón, Italia y Alemania proveen tecnología de punta. La ventaja de este sistema es que su emplazamiento se puede hacer cerca de la demanda, sin largas, vulnerables y costosas líneas de transmisión. En total, Argentina tiene casi un centenar de proyectos eólicos distribuidos por todo el país, con un potencial instalado de 3.500 megawats, igual a lo producido por Yacyretá. La inversión global llega a US$ 4.700 millones.

Argentina eligió la opción eólica porque dispone de una variedad territorial abundante en vientos todo el año. Cuando nos llegue el turno a nosotros y las alícuotas de Itaipú y Yacyretá se agoten, ¿cuáles serán nuestras opciones? La hidroenergía es vista cada vez con más desconfianza por su impacto ambiental. En cambio la fotovoltaica suma seguidores. De hecho, en la región Occidental, en donde las grandes distancias y la demanda esparcida encarecen el tendido eléctrico, los paneles solares son de uso cada vez más corriente. Tal vez lo que haga falta es resucitar el proyecto vetado por el PE en 2017 que apuntaba a impulsar un plan de fomento de energías renovables.

Como en muchas otras cosas, en este capítulo también atrasamos.

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