¿Desconocimiento o desconfianza?

Una encuesta asegura que siete de cada diez personas prefiere guardar sus ahorros en casa antes de entregarlos a alguna intermediaria financiera.

¿Qué nos hace tan des­confiados? Según una encuesta difundida hace algunos días, siete de cada diez personas consulta­das prefiere guardar sus ahorros en casa antes de entregarlos a alguna intermediaria financiera.

Las razones de esa conduc­ta pueden estar fundadas en la desconfianza que muchas personas reservan para los ban­cos, las financieras y hasta las cooperativas.

Se podría decir también que preferir el “chanchi­to” o el “colchón” como caja fuerte personal reflejaría el desconoci­miento de la existen­cia de instrumentos financieros de sencilla comprensión: depósitos a plazo fijo, a la vista, ahorro programado y otras modalidades que otorgan comodidad ope­rativa además de brindar buenos rendimientos.

Las campañas de infor­mación, el marketing financiero y el radio so’o achican considerablemen­te el margen de desco­nocimiento de lo que el sistema financiero ofrece a quienes operen con él.

Es improbable que prácti­camente el 70% de la po­blación con capacidad de ahorro desconozca estas herramientas financieras. Sólo resta un argumento a considerar: desconfianza.

Pocas economías de la región ofrecen tanta esta­bilidad como la paraguaya.

Hay cosas que hacemos bien y aunque nos quede aún camino por recorrer, tenemos que otorgarnos crédito en haber sabi­do rescatar el sistema financiero de las grandes turbulencias de los años ’90 del siglo pasado para otorgarle la actual solidez y confiabilidad.

Moneda estable, infla­ción por debajo de las metas y un gasto público razonablemente orde­nado son las bases sobre las cuales se asienta la operatoria financiera.

Es cierto que nunca estaremos a salvo de los aventureros. Pero el sistema de detec­ción y alerta funciona. Aún así, el factor des­confianza sigue pre­sente. Será cuestión de tiempo demolerlo.

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