El área metropolitana atrasa décadas

A los municipios del área metropolitana les falta empuje, coordinación y la decisión política de emprender las grandes obras conjuntas que se necesitan.

Plantar capital en pro­piedades en la creciente mancha urbana llamada Gran Asunción requiere muñeca y no poca auda­cia. Desde luego que las inversiones inmobiliarias aseguran, cuando menos, una recuperación segura del capital y, no pocas veces, una considerable rentabilidad, dependien­do esto también de la estabilidad del entorno económico y político.

Estos dos últimos factores, hasta hoy, no presentan mayores riesgos y son los que alientan precisamente a inversionistas a esta­blecerse en el Paraguay.

Si hoy es atractivo ir de compras en Asunción y conurbano, imagine­mos cómo sería si los municipios funcionaran como tales y ofrecieran los servicios que son de su competencia. Asunción, cuya adminis­tración atrasa décadas, ha acumulado un pasivo de inversión gigantesco.

Siempre hemos sostenido que la rentabilidad de las inversiones inmobiliarias sería mayor si quienes emprenden grandes de­sarrollos no tuvieran que sobreinvertir en servicios auxiliares que ni el Estado ni el municipio ofrecen. Tal parece que aún por muchos años los enclaves inmobiliarios de gran porte –torres de oficinas, departamentos, centros comerciales- van a tener que apañarse para reciclar sus aguas negras, drenar con cuidado las aguas pluviales y contentarse con un pavimento lleno de baches, deterioros por lagunas de aguas negras y obstáculos varios.

Por muy “Miami look” que tenga un bloque de vivien­das de lujo, basta cruzar el límite hacia la calle para encontrarse en Mogadis­cio… en fin, en Asunción, con calles dignas del tercer mundo más atrasado.

A los municipios del área metropolitana les falta empuje, coordinación y la decisión política de emprender las gran­des obras conjuntas que se necesitan.

Mientras tanto, debemos conformarnos con un equipamiento del siglo XIX. Malo para entusias­mar a inversionistas.

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