La subrogación en el contrato de seguro

Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

El seguro es por naturaleza preventivo e indemnizatorio. Una vez que el asegurador procede a indemnizar el siniestro, adquiere o se subroga en los derechos y recursos de reclamar al “tercero responsable”  el importe de la indemnización pagada.  La subrogación es consecuencia del principio indemnizatorio y este derecho se aplica a las pólizas que constituyen contratos de indemnización, en tanto no se aplica a los seguros de personas. Su espíritu esta por un lado proteger el patrimonio del asegurador, salvaguardando el principio indemnizatorio e impidiendo así que el asegurado perciba una doble indemnización, del asegurador por un lado y del tercero responsable por el otro, y por último en tutelar el criterio de responsabilidad civil que al no reclamar al tercero responsable, este queda exonerado no cumpliendo así con su obligación de responsabilidad.

Al respecto, el artículo 1616 del Código Civil expresa: “…Los derechos que correspondan al asegurado contra un tercero, en razón del siniestro, se transfieren al asegurador hasta el monto de la indemnización abonada. El asegurado es responsable de todo acto que perjudique este derecho del asegurador. El asegurador no puede valerse de la subrogación en perjuicio del asegurado. La subrogación es inaplicable a los seguros de personas…”

En cuanto al momento, el derecho de subrogación es ejercitable después de que el asegurador haya pagado la reclamación presentada contra él, es decir una vez abonado al asegurado y en cuanto al monto, el asegurador solo tiene derecho a beneficiarse por la subrogación en la medida de su pago, es decir hasta la indemnización abonada y en el valor real de los daños. No está contemplado entonces el daño moral que podrá ser perseguido solamente por  el asegurado al tercero responsable.

Por la subrogación el asegurador pasa a ocupar, formalmente la posición jurídica del asegurado, y recibe en consecuencia todos los derechos, facultades y acciones de este respecto del tercero responsable, pero también soporta las defensas y excepciones que el tercero tenga respecto del asegurado y en base a la relación de responsabilidad y no a la relación de seguro ya que el tercero es ajeno a la relación contractual entre asegurado y asegurador.

Otro aspecto importante es el acompañamiento del  asegurado en todo el proceso,  a fin de colaborar con el asegurador en la subrogación. Como el asegurado ya cobro su indemnización, la ley le impone la obligación de no perjudicar  los derechos del asegurador, sino por el contrario debe colaborar con este en todo lo posible y permitirle entablar reclamación en su nombre. Por ello, no debe llegar a ningún compromiso con el o los terceros o renunciar a ningún derecho o recurso que pueda luego perjudicar al asegurador. En una palabra el asegurado no puede acordar ningún tipo de transacción con el tercero sin conocimiento y autorización del asegurador so pena de perder el derecho a la indemnización y hasta podría ser pasible de reclamo de daños y perjuicios si esa acción fue en detrimento del asegurador quien finalmente cargo con la indemnización.

En la práctica, un aspecto importante de la colaboración es proveer toda la documentación necesaria a requerimiento del asegurador o perito designado por este. En los casos más comunes que opera la subrogación como  en los  seguros de automóviles,  se debe documentar el evento con las autoridades policiales o municipales de acuerdo al caso, cerciorarse de la identidad del tercero responsable e identificar su compañía aseguradora si la tuviera. Y en los seguros de transportes terrestres, aéreos y marítimos, debe dar aviso inmediato al asegurador cuando existe daño al medio transportador o a la carga y haciendo las reservas necesarias y  cartas de protesta y dar participación al representante del medio transportador en la verificación conjunta de los daños en los tiempos y formas establecidas en las leyes locales e internacionales del transporte.

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