Los derechos de las mujeres y su impacto en la economía

Por Paola Vaccotti
Economí[email protected]

 

El 8 de Marzo como cada año desde 1977, se conmemora el Día Internacional de la Mujer que nace en recordación de las actividades del movimiento sindical de mujeres a principios del siglo XX en América del Norte y Europa. El creciente movimiento internacional para las mujeres está ayudando a que la conmemoración sea un elemento unificador, fortaleciendo el apoyo a los derechos de las mujeres y su participación en los ámbitos político, social, cultural y económico.

Las mujeres paraguayas no han sido ajenas a las movilizaciones en reclamo del efectivo cumplimiento de sus derechos, exigiendo la ampliación y la igualdad de oportunidades.

Históricamente se han dado grandes conquistas que no han sido rápidas ni sencillas, desde el voto femenino, el derecho a ser propietaria, casarse con quien desee, divorciarse, trabajar fuera del hogar, estudiar en la universidad, entre muchos otros; son conquistas muy recientes teniendo algunas de ellas no más de tres décadas.

Entonces, qué más quieren las mujeres y qué impacto tiene en la economía garantizar sus derechos?
Erradicar la violencia de género en el ámbito doméstico. En febrero de 2018 el Ministerio de la Mujer presentó un estudio realizado por la Cooperación Alemana – GIZ que concluye que la violencia contra las mujeres tiene un costo elevado para el Paraguay. El resultado arrojó que 36 de cada 100 mujeres sufren este tipo de violencia, con un costo de 1.450,6 millones de dólares americanos, equivalentes a un 5,12% del PIB. De estos costos, el 48% son asumidos por las propias mujeres, sus hogares y sus microemprendimientos; 38% son asumidos por las empresas medianas y grandes y el 13.7% por el Estado.

Caminar por la calle y sentirnos seguras, vestirnos como queramos sin que sea justificación de acoso o violación. El año 2018 cerró con la cifra de 57 mujeres asesinadas por razón de género, y 55 casos de tentativa de feminicidio (intento de asesinato). Los casos fueron cometidos en la vivienda de la víctima, el 80,3% de los agresores tenían algún tipo de relación con la misma, ya sea de amistad, familiar, como parejas o ex parejas; más de la mitad de las víctimas eran madres, dejando 40 niños, niñas y adolescentes huérfanos. El 21,3% de las víctimas de feminicidio en Paraguay son menores de 20 años, mientras que un 37,8% corresponde a mujeres de entre 21 y 30 años. Solamente en Central, las denuncias por casos de violencia contra la mujer alcanzaron un total de 9.134 denuncias registradas desde setiembre del 2017 hasta setiembre de 2018.

Ganar lo mismo que los hombres, haciendo el mismo trabajo. En base a datos de la EPH de 2016, mostró que la brecha salarial entre hombres y mujeres se acentúa cuando se comparan los altos cargos, tanto en el sector público como del privado. En promedio, las mujeres con cargos directivos ganan de G. 2.050.000 menos que los hombres, por el mismo trabajo. A medida que las ocupaciones son de menor responsabilidad, la brecha se achica. La preparación académica no hace una diferencia sustancial, sino por el contrario. Una mujer con 18 años de estudio percibe en promedio G. 1.493.000 menos que un hombre con la misma formación educativa.

Que las trabajadoras domésticas cobren salario mínimo vigente, proporcional a sus horas de trabajo. El estudio “Trabajo doméstico remunerado en Paraguay. Información para el debate” realizado por el CDE en 2014, muestra que, de un total de 235.771 personas en el empleo doméstico en nuestro país, 16.344 son hombres y 219.427 mujeres, es decir 7% y 93%, respectivamente. Actualmente, la propia ley laboral en nuestro país continúa estableciendo que el salario mínimo para el empleo doméstico es solamente del 60% del salario mínimo legal vigente para otras actividades remuneradas.

Compartir las tareas domésticas. La Encuesta del Uso del Tiempo realizada por DGEEC y presentada en el primer trimestre de 2018, demostró que en nuestro país las mujeres más allá de que posean trabajos remunerados fuera del hogar, dedican 12,6 horas semanales a trabajos no remunerados (tareas domésticas), mientras que los hombres solamente 5,3 horas. Esto sin contar el tiempo dedicado al cuidado de niños, personas mayores o con necesidades especiales, a su cargo o que residen en el hogar.

Que no despidan a ninguna mujer por estar embarazada, cumplimiento de la ley de lactancia materna y que las empresas con más de 50 funcionarios/as cumplan la ley y cuenten con guarderías. La inamovilidad laboral durante el embarazo está contemplada en la ley 5508/15 que protege a la trabajadora en este periodo y durante la lactancia. Desde el momento en que la mujer comunica su estado de gestación, no puede ser despedida de su puesto laboral hasta un año después del nacimiento del hijo o de la hija. La última EPH evidencia que la población ocupada asalariada compuesta por empleados y obreros públicos y privados y excluyendo el trabajo doméstico, alcanza a finales de 2018, un total de 1.147.411 hombres y de 539.047 mujeres.

La ley exige que las empresas habiliten una sala de lactancia y al cumplirla, el empleador que genera las condiciones para que su fuerza laboral pueda practicar el amamantamiento, es retribuido con un mayor compromiso y fidelidad con su institución y registra menos ausentismo laboral, ya que los niños alimentados con leche materna se enferman menos.

Poder codirigir el destino del país, en igualdad de condiciones que los hombres. En el ámbito político, los cargos electivos ocupados actualmente por mujeres dentro del gobierno en el 2019 alcanzan en Cámara de Senadores el 20% (36H vs 9M), Cámara de Diputados 17,5% (66H vs 14M), Intendencias 10,4% (223H vs 26M), Gobernaciones con participación nula (17H vs 0M). La fuerza laboral femenina en estos Organismos y Entidades del Estado representa solamente el 11,8%.

Si bien en el gobierno anterior y en el actual, algunas mujeres tuvieron y tienen roles relevantes en puestos claves (Hacienda, Trabajo, Banco Central, Seprelad, MIC), es mucho aun lo que falta por allanar para generar condiciones para el desarrollo de las mujeres. Una de las iniciativas que alienta el mejoramiento de las condiciones para el ejercicio de los derechos de las mujeres para codirigir los destinos del país, son las becas Carlos Antonio López (BECAL), las cuales han apoyado la formación de en educación de un 73,62% de mujeres sobre un 26,38% de hombres, en innovación un 61,6% de mujeres sobre 38,4% de hombres e investigación un 48,2% de mujeres sobre 51,8% de hombres.

Todo esto queremos y cuando las condiciones estén dadas, seremos beneficiadas en la ampliación de oportunidades, generando más y mejor rédito social y económico para el país.

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