Nombrado

Hay un número creciente de personas cuya máxima aspiración es llegar a ser funcionarios públicos.

Por Juan Torres
@jualtorres
PERIODISTA

En muchas sociedades, los jóvenes sueñan con fundar una empresa disruptiva que instale sus nombres como grandes innovadores y, en el proceso, puedan ganar un dinero importante. Aquí, hay un número creciente de personas cuya máxima aspir­ación es llegar a ser funcionarios públicos.

Y al mirar algunas cifras, tiene sentido. En promedio, trabajando para el Estado se gana casi el 50% más que en el sector privado; y ni hablemos de el “beneficio” adicional de un nivel de exigencia, competencia y presiones mucho menor. Y a eso hay que sumar el hecho de que una vez conseguido el nom­bramiento, es casi imposible ser despedido.

Este diario publicó ayer el dato escalof­riante de que en Febrero, de cada 100 guaraníes recaudados, 78 fueron asignados a pagar salarios. Y lo peor no es solo el monto global, sino la matriz salarial pública en la que, por ejemplo, un doctor en el Hospital de Clínicas puede ganar 4 millones, pero un asistente o encargado de fotocopias en el Congreso puede ganar fácilmente cuatro veces esa suma.

Si bien la sociedad paraguaya es conocida por su pasividad; nuestra clase política no debería seguir tirando de la cuerda.

A lo largo de Paraguay hay familias enteras que viven del contribuyente y que van ocupando puestos estatales de generación en generación.

El daño no es solo económico, es también cultural, ya que hablamos de cientas de miles de personas para las que su realidad laboral no tiene los niveles de dinamismo y premios por objetivos alcanzados que existen en un sector privado global; algo que afecta seriamente los niveles de productividad del país.

Necesitamos un Paraguay en donde las nuevas generaciones aspiren a crear ideas o productos, no funcionarios que tengan como único sueño llegar a ser “nombrados”.

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