Otro año difícil para el empleo

Muchos se preguntan si las estadísticas sirven para algo. Las estadísticas, en sí mismas, no son ni buenas ni malas. Bien hechas, reflejan una realidad, que no va a cambiar por el simple hecho de que se conozca su naturaleza. Las fotografías del momento y las tendencias son herramientas que en manos apropiadas pueden ayudar a tomar decisiones y dar respuestas a demandas concretas.

El último boletín sobre empleo difundido por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) registra la evolución que está experimentando el empleo en el Paraguay. El campo genera cada vez menos empleo. Del 19,6% que demandaba en 2017, la agricultura, la ganadería, la caza y la pesca cayó en 2018 al 19,4%, con una curiosidad: el empleo en el sector primario urbano subió de 2,6 a 3,7% en el mismo periodo, mientras que en el campo cayó del 49,2 al 46,5%. Quizá tenga algo que ver con las huertas urbanas o los entornos hortofrutícolas cada vez más próximos a las ciudades. Un fenómeno que los estadígrafos y los sociólogos debieran explicar.

Mientras el agro cae, en términos de empleo, el sector secundario se estanca. Las industrias transformadoras y la construcción han cedido algunas décimas cerrando un año que para los trabajadores del sector no ha sido muy alentador. De hecho, el primer trimestre de 2019 cierra con la semiparálisis del pulmón económico de Pilar, su manufactura.

El terciario muestra un comportamiento variable. Mientras el comercio, la hotelería y los restaurantes cayeron un 1,2%, lo servicios comunitarios, sociales, personales, el transporte y la electricidad subieron hasta un 1,4%. Cifras duras, cifras frías. Corresponde a quienes nos gobiernan interpretarlas para corregir rumbos. El 2019 parece presentar muchos desafíos en el difícil capítulo del empleo.

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