Asuncenos atrapados sin salida

Los bañados concentran una extensión de 1.500 hectáreas, más de 15 millones de metros cuadrados de alto valor inmobiliario en expectativa.

Mentecatos, incapaces, políticamente ineptos y faltos absolutos de liderazgo. Esos serían sólo algunos de los calificativos que les cabrían a las autoridades municipales de Asunción y, por extensión, a los gobernantes nacionales.

Nos referimos al tratamiento primario, reaccionario y populista de la situación por la que atraviesan, año tras año, miles de compatriotas a los que, ex profeso, se lleva a vivir en el lecho del rio Paraguay esperando que cada incremento de nivel los confirme como subproducto electoral: votantes cautivos. Una industria con sus CEOs ya conocidos, capitostes políticos y concejales vitalicios que manejan a voluntad los recursos de emergencia convertidos en prebendas, premios y castigos para “leales” y “traidores”. Y mientras este comercio rastrero y miserable infecta la acción municipal, los grandes emprendimientos que no solo solucionarían los problemas de la marginalidad ribereña sino que crearían vastos recursos para el municipio siguen siendo ignorados por falta de una conducción política verdadera, la que mira por encima del horizonte despreciando los vertederos del bandidaje de la baja política.

Los bañados sur y norte concentran una extensión de no menos de 1.500 hectáreas, más de 15 millones de metros cuadrados de terrenos que si se recuperaran y convirtieran en valor inmobiliario, incorporarían al municipio asunceno un patrimonio gigantesco, suficiente para encarar todas las obras que Asunción necesita en su capitalidad. Pero claro, para eso se necesita liderazgo y valor ciudadano suficiente para extirpar como tumores malignos a caciques políticos, curas agitadores y munícipes buitres que se han apropiado de un tesoro público que no les pertenece.
Los asuncenos están como en el nido del cuco: atrapados sin salida.

 

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