Asunción, sus bañados y la ley de la entropía (II)

EL URBENAUTA
VÍCTOR RAÚL BENÍTEZ GONZÁLEZ
@VICTORAULB
PDTE. DEL CLUB DE IDEAS

Tengo otra idea. La gente vive en las ciudades, no vive en países. No vive en la abstracción representa­tiva de un Estado-nación, ni en la amplitud arbitraria de un territorio nacional. Las etiologías de los pro­blemas concretos que se manifies­tan en las ciudades (inundaciones, contaminación, polución, aglome­ración, déficit habitacional, desor­den inmobiliario, tránsito caótico, saneamiento, basura, migración campo-ciudad) tienen cada vez más, dimensiones casi infinitas, de origen global, sin respetar los límites políticos territoriales de los Estados, y siendo así, los recursos locales no alcanzan. Los gobiernos nacionales resuelven las políticas públicas en una ¨agenda país¨, sin poner el foco ni tener en cuenta que, prácticamente, el setenta por ciento de la población ya vive en las ciudades – y que la población de los pueblos y villas rurales, están culturalmente urbanizados.

Metabolismo Urbano
Además, al crecer la metropoliza­ción alrededor de las capitales, las ciudades aledañas, sin desarrollo local, que viven a costa de la ca­pital del país, aceleran un proceso por medio del cual, municipios tales como San Lorenzo, Luque

Fernando de la Mora, entre otros – casi sin presupuestos – comienzan a fago­citar a la capital (células de Asunción se convierten en – y sirven a – células metropolitanas) – y en este sentido, la ciudad de Asunción, se queda corta en sus posibilidades y en sus competen­cias. Si no se reforma el modelo de go­bernanza para encarar los problemas de Asunción, otorgándole a la capital la categoría de ciudad autónoma, con transferencias desde el gobierno cen­tral de competencias, presupuestos por capitalidad y patrimonios, el pro­ceso de descomposición de Asunción seguirá aumentando.

Al mismo tiempo, urge un choque de gestión en la administración munici­pal, tanto en la de Asunción como en las ciudades del área metropolitana, por medio de un pacto político y ciu­dadano, que acompañe en consenso, la disminución de la sobrepoblación de sus organigramas, la contracción de sus gastos rígidos y un crecimiento de las recaudaciones. Esto ayudará a dejar margen suficiente para aumen­tar la inversión en infraestructura fí­sica de modo a mejorar la calidad de vida en las ciudades.

El sector privado y la Civis, tam­bién son corresponsables del caos
La morosidad de la ciudadanía asun­ceña, es del orden del 50 %, en el pago de sus impuestos. Observemos tam­bién el comportamiento de algunos empresarios, en los pocos espacios donde el gobierno central comienza a expandir o cambiar cañerías de cloa­ca, como es la Avenida Aviadores del Chaco – el nuevo polo de desarrollo inmobiliario (la nueva vidriera de la capital), de shoppings, restaurantes y oficinas corporativas de Asunción. Allí se observa que algunas empresas de las más renombradas, se niegan a cumplir con los reglamentos de evi­tar estacionamientos en las veredas (locales gastronómicos, comercios, entre otros), los peatones no pueden desplazarse en medio de los autos mal estacionados, y esos locales co­merciales, se desentienden de la obli­gatoriedad de tener que conectar sus cañerías cloacales (que están ligadas al desagüe pluvial histórico a cielo abierto, que será sustituido por nue­vas redes pluviales que están siendo licitadas) a las nuevas redes cloacales ya instaladas por la ESSAP. El resul­tado: la milla de oro de Asunción, la Avda. Aviadores del Chaco, con varios hoteles de banderas internacionales, restaurantes y dos shoppings centers de los más concurridos, es una de las vías con peor calidad de veredas para las caminatas de los turistas, huéspe­des de los hoteles y clientes de los res­taurantes de marcas ¨top of minds¨.

En pocas palabras, contribuyendo con las deficiencias de hacer cum­plir las normas por parte del poder público (nacional y municipal), y con las falencias administrativas y presu­puestarias del gobierno local, el sector privado – en especial los empresarios cuyos negocios están localizados en las principales vías de la ciudad, lo mismo pasa sobre las Avenida Euse­bio Ayala, Fdo. de la Mora, Artigas -, incumple con las normas de estacio­namiento (veredas y calzadas), de polución visual con carteles irregula­res y con las exigencias sanitarias de eliminación de efluentes líquidos en forma correcta.

Terrenos abandonados
También pululan los terrenos aban­donados de personas físicas y jurí­dicas, llenos de malezas y casas sin moradores, atestadas de objetos en desuso, inclusive en el centro, casi en ruinas, que sirven de depósitos de ra­tones, mosquitos e insectos – también de aguantaderos para malvivientes. Tuvo que fallecer una estudiante de un colegio renombrado de la capital, para que los empresarios y la prensa se movilizaran acompañando al go­bierno local, en una exitosa campaña coparticipada de recolección de resi­duos, del sector público con el sector privado.

Los bañados son basurales
Además, los bañados son también el receptáculo de las basuras que lle­gan hasta la zona, que son arrojados a los raudales por los barrios de NSEs medios y altos. Parte de los residuos son también arrastrados por los ca­rritos de los ¨recicladores¨ margina­les, explotados por las empresas de reciclaje que compran sus materias primas separadas a precios mínimos, y además, llegan arrastrados por los arroyos (como el Mburicaó) que trans­porta residuos arrojados a los raudales (frecuentes lluvias) y cauces de los arroyos y riachos, por los mismos ve­cinos, o por los supuestos recolectores privados que simplemente ¨mueven basura de un lugar a otro¨. También se puede ver, a camiones particula­res que llevan basura a los bañados, de empresas que producen residuos industriales o comerciales, para no pagar tasas especiales de recolección empresarial o para evitar llevar a la colapsada Cateura donde tendrían un costo mayor.

El Área Metropolitana de Asunción es como una nave que está colapsada, y ningún camarote puede estar seguro, cuando el barco se está hundiendo. Así, no da gusto.

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