El zar de las noticias

Mario Orcinoli

 

 

 

Ser el Gerente de Noti­cias de los canales del multimedio más im­portante del país- que incluye a Telefuturo, La Tele y NPY- por transición lógica lo convierte en uno de los hombres con más peso den­tro del periodismo nacional y uno de los de mayor capa­cidad de influencia en el país.

Bajo su criterio periodístico, se pueden imponer temas en la agenda e incluso algu­nos políticos o funcionarios con “flancos débiles” pueden tambalear.

En entrevista con 5días, Ma­rio Orcinoli habló de su tra­yectoria, los desafíos actuales del periodismo y las estrate­gias a futuro de los medios tradicionales en un mundo de redes sociales y fake news.

¿Cómo fueron sus inicios en el periodismo? ¿Siem­pre supo que era esto lo que le apasionaba o la vida lo fue llevando hacia las noticias?

Diría que la vida me fue llevando… Yo estaba estu­diando Ingeniería y luego una Licenciatura en Eco­nomía en Buenos Aires, donde la situación econó­mica se puso complicada y decidimos venir a Para­guay.

Arranqué en 1989, justo cuan­do empezaba la democracia, como cronista de economía del Diario Hoy, luego en el año 1991 pasé al semanario La Opinión, en 1993 ingresé a Última Hora para cubrir eco­nomía y en 1996 me sumé al equipo del recordado pro­grama El Ojo junto a Menchi Barriocanal y Augusto Barre­to- donde hacía investigación periodística y guiones-.

Luego, en 1997, asumí como Jefe de Noticias de la RPC y, en el 2001, llego por primera vez a Telefuturo. Posterior­mente estuve en Canal 9 y en el 2007 el Grupo Clarín me contrató para ayudar en el montaje de Unicanal.

Mi vuelta a este multimedios se da en el 2015 cuando me encargo de renovar los noti­cieros del canal La Tele y en el 2017 asumo la gerencia de noticias de Telefuturo y el desafío de lanzar NPY.

Así que fue un camino largo, intenso y variado.

¿Cuál es el criterio que uti­liza para decidir qué no­ticias van y cuáles no y el enfoque con el que busca abordarlas?

Para mí, la gente es lo pri­mero. Pienso en qué infor­mación podría interesarles y ayudarles más. Tratamos de que el foco sea el bien común apuntando a una sociedad más justa. Temas como la sa­lud o la educación suelen ser destacados.

Pero también es necesario distinguir el menú de noti­cias y cómo se pueden pre­sentar de acuerdo a la natu­raleza de cada medio y de si es un canal de aire o de cable.

En una señal de aire, se ne­cesita agilidad, precisión y contundencia. En el cable, podemos aspirar a más pro­fundidad en el desarrollo de los temas.

Las noticias policiales, ya sean crímenes o accidentes, suelen generar mucho inte­rés en la teleaudiencia, pero buscamos abordarlas con cri­terios de prevención, es decir, cómo podemos colaborar desde el medio para que esos hechos se repitan cada vez menos, escuchando a las víc­timas y pidiendo soluciones a las autoridades competentes.

Hubo recientemente una explosión en el número de canales y propuestas noticiosas alternativas ¿Cree que el mercado pe­riodístico llegó a un punto de saturación o aún hay espacio para más medios?

Es cierto. Sin embargo, la tor­ta publicitaria se mantiene más o menos igual. Tenemos nueve señales de aire, que tienen información de actua­lidad en su grilla, y unas 5 o 6 más en cable con foco en no­ticias; incluidas algunas especializadas en economía y negocios como 5días.

A eso hay que sumarle la llegada de las señales de no­ticias 24 horas como Noticias Paraguay.

La clave para sobrevivir será optimizar recursos enfocán­dose en ofrecer un producto final de alta calidad y tenien­do bien en claro a qué público vas dirigido, de modo a con­vertirte en líder del segmento natural al que tu medio debe apuntar.

A usted le toca dirigir a un grupo de periodistas con­sagrados y varios que están empezando, ¿Cómo gestiona ese mix generacional?

Para nosotros es muy impor­tante impulsar a nuestras figuras jóvenes, ya que son nuestro banco de talento principal.

Al mismo tiempo, estamos orgullosos del grupo de con­ductores consagrados que tenemos, el cual le da un peso diferenciado a nues­tros productos periodísticos. Tanto Óscar Acosta, Menchi, Luis Bareiro, Carlos Baéz, Santiago González y otros, son todos estrellas, pero no se comportan como tales. Además, tienen una cultura importante de trabajo, ya que generan su propio contenido o colaboran con sus compa­ñeros, cada vez que pueden.

El clima de trabajo en el área de noticias es intenso, por­que la actualidad no para; pero desde lo humano es un equipo que se siente integra­do y sólido.

En términos de innova­ción y nuevas tendencias en el periodismo, ¿Hacia dónde cree que están yendo los medios tradicio­nales, sobre todo la televi­sión?

Algunos pronosticaban que la tv abierta iba a morir y está lejos de eso. Según algunas mediciones recientes, el en­cendido cayó solo entre un 3% y un 5%.

Lo que sí es cierto es que con la llegada de los millennials como segmento poblacional importante, es necesario darle un nuevo enfoque a la manera de hacer televisión, que no deja de ser lo que siempre fue, pero cambia la plataforma. Ya no hay tele­videntes, hay consumidores de contenido, que puede ser visualizado desde el tradicio­nal aparato de televisión, en el smartphone, vía Youtube o de otras formas.

Esto genera que las audien­cias sean muy segmentadas y haya que generar material cada vez más específico.

Otro cambio es que los ca­nales perdieron el poder de decirle a la gente a qué hora consumir un programa ya que Internet permite maxi­mizar el alcance de lo que producimos y así se da una retroalimentación entre am­bos.

Hablemos de las redes so­ciales. ¿Cómo piensa que encajan en la nueva diná­mica de la información?

Las redes tienen cosas posi­tivas y negativas y ya empe­zaron allá por mediados de la década del 90 hasta que se consolidaron y masificaron fuertemente hace unos años.

De algún modo, democra­tizaron la posibilidad de di­fundir información, pero por otra parte, facilitaron el auge de las noticias falsas que bus­can manipular a la opinión pública.

Creo que la amenaza de las fake news va a terminar consolidando a los medios tradicionales por su rol de “fil­tro” de toda esa información malintencionada que se pro­paga por las redes o incluso Whatsapp. Como periodis­tas, esa debe ser una de nues­tras prioridades: informar con hechos para desmontar todas las mentiras que circu­lan en Internet.

¿Y en qué forma las redes sociales influyen en el es­tilo periodístico actual?

Diría que, a veces, pueden incluso contaminar a los medios tradicionales si no so­mos cuidadosos con la estra­tegia digital que tengamos, ya que en muchos casos, al­gunos eligen priorizar la can­tidad de likes o retweets por sobre la calidad del producto informativo.

Yo no haría eso, ya que cuidar la marca y ser coherentes con tu audiencia target, es siem­pre lo más inteligente a largo plazo.

Por último, ¿Cuáles son los desafíos que usted vi­sualiza para el trabajo pe­riodístico en nuestro país a futuro?

Será clave desarrollar estra­tegias para atraer a la gene­ración que hoy tiene 15 años y creció viendo contenido en Youtube de modo a que, a medida que vayan creciendo y empiecen a interesarse más en la noticia, sigan eligiendo a nuestro grupo de medios para entender la actualidad.

Las plataformas pueden ser más masivas y la tecnolo­gía más sofisticada, pero la esencia del trabajo de un pe­riodista está hoy más vigente que nunca: buscar siempre la verdad.

 

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