Este será un año de vacas flacas

Mientras la enorme mayoría se ajusta los cinturones, para los saprófitos del Estado nunca hay año de vacas flacas".

 

Es tiempo de que el Gobierno deje de mirar para otro lado y entienda que 2019 va a ser un año de vacas flacas. Sector que se toque está en retracción desde el año pasado.

Los textiles y la construc­ción cerraron el año en caída mientras los super­mercados, que atrave­saron un 2018 bastante difícil, tuvieron un primer trimestre con un retro­ceso del 2% en las ventas generales. Esta es una cifra de mucho impacto ya que hablamos de una demanda mayormente inelástica, la de alimentos y productos de uso diario. El sector de combustibles y venta de vehículos cayó entre el 6 y el 8% y el otrora torrentoso comercio fronterizo con Brasil y Argentina, parece haber perdido potencia durante 2018 con una contracción de casi el 40%, según referentes gremiales con­sultados por este diario.

Nada parece indicar que 2019 vaya a revertir el proceso, sobre todo frente a economías como la brasileña y la argentina en profunda crisis.

Por otro lado, los grandes motores de la producción acusan un fuerte impacto negativo. La cadena de va­lor de la soja dejará de in­gresar US$ 1.200 millones, con una campaña 2018- 2019 cercana al desastre, mientras el otro complejo, el de la carne, lidia con una deuda acumulada de US$ 1.600 millones.

Esta dura realidad ha obligado al BCP a corregir a la baja las proyecciones del PIB agropecuario de 2019.

Ante semejante desfile de inclemencias, sería bueno saber qué piensa hacer el Gobierno para cerrar sus cuentas.

¿Penalizar la evasión o dejar de gastar a lo loco en una burocracia derro­chadora, inconsciente y enviciada? Tanto apuro por empujar la reforma tributaria (léase, aumento de impuestos) parece responder a esa angustia en expectativa de que habrá menos plata.

Mientras la enorme mayoría se ajusta los cinturones, para los sa­prófitos del Estado nunca hay año de vacas flacas.

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