Exceso de estrés afecta a la salud dental

Con el ajetreo dia­rio y las tensiones del trabajo o de los estudios, muchas personas presentan bruxis­mo producido por estrés acumulado que repercute en la salud dental.

Según la odontóloga Na­talia Zavala, el bruxismo es una parafunción man­dibular persistente que se conoce comúnmente como el hábito incons­ciente de apretar o rechi­nar los dientes. 

“Generalmente es más fre­cuente por la noche duran­te el sueño, pero también puede producirse durante el día en los momentos de estrés del paciente. Las personas que padecen bruxismo aprietan fuerte los dientes superiores con los inferiores y los mue­ven de atrás para adelante y viceversa, produciendo el desgaste de las piezas”, señaló.

El principal desencade­nante se sitúa en el plano psicológico aunque las re­percusiones se extienden al plano de la odontología.

CONSECUENCIAS

Zavala mencionó que una de sus principales conse­cuencias es que los dien­tes, al ejercer una presión excesiva en los músculos, los tejidos y las estructuras de soporte, si se prolonga en el tiempo, puede causar problemas en la articula­ción temporomandibular (ATM), ocasionando tam­bién un desgaste progresivo en los mismos dientes.

“Si la parafunción persiste, se va perdiendo la dimen­sión vertical del tercio in­ferior de la cara, dándole al paciente un aspecto de an­ciano precozmente”, resaltó la profesional.

DIAGNÓSTICO

El hábito del bruxismo en muchos pacientes no pre­senta síntomas por lo que algunos desconocen que lo tienen, acotó Zavala.

“Normalmente el diagnós­tico se realiza durante una revisión dental rutinaria o cuando el paciente acude a la consulta ante un dolor repetitivo en la cara, en el cuello y cabeza. En otras ocasiones se produce por­que alguna persona del en­torno detecta que al dormir, el portador de bruxismo hace ruido debido al rechi­nar de los dientes”, refirió.

TRATAMIENTOS

La odontóloga relató que las terapias están orienta­das a la reducción del dolor, la prevención del desgaste de las piezas dentales y los daños permanentes en la ATM.

“Las placas oclusales o de relajación son dispositivos confeccionados general­mente en acrílico, que tie­nen por objetivo el control sintomático de la disfun­ción temporomandibular (DTM) y dan protección al bruxismo del sueño. No obstante, estos dispositi­vos no eliminan la causa y, aunque evitan el dolor y desgaste de las piezas den­tarias, si se dejan de usar este puede volver a apare­cer”, expresó.

Las placas de relajación po­seen las siguientes funcio­nes: relajan los músculos masticatorios; permiten que los cóndilos de la man­díbula se sitúen en posición fisiológica de Relación Cén­trica (RC), pueden ofrecer información de diagnóstico diferencial; protegen los dientes y estructuras de apoyo de las fuerzas pro­ducidas por el bruxismo; disminuyen la información propiaceptiva periodontal y reducen la hipoxia tisular. 

Zavala concluyó que la ci­rugía sólo se realiza como último recurso.

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