Instituciones en crisis

¿Reemplazar el Congreso por las asambleas populares?

Por Cristian Nielsen

Los exabruptos del senador “Payo” Cubas tienen la virtud de generar dos tipos de reacciones. Por un lado de rechazo por considerarlas actitudes brutales, primitivas e impropias de una investidura como la senaduría. Por el otro, una adhesión casi religiosa de quienes se sienten identifica­dos en su indignación y repudio hacia la corrupción estratificada en el Estado.

Es fácil y barato militar en uno u otro bando porque las redes sociales están allanando el camino y facilitando la catarsis con la que mucha gente vacía sus tripas de frustra­ciones y rabias rumiadas durante años.

Yo invito a ver un poco más allá de actitudes extremas y considerar que, como telón de fondo, estos episodios desnudan la profunda crisis en que ha caído la representatividad popular. Insultar o arrojar objetos contra alguien en un debate ocurre cuando los argumentos fallan y la violencia los sustituye.

Es patético, pero no lo peor. Lo grave es cuando el senador de la anécdota exige que un proyecto suyo sea respaldado por 10 mil o 50 mil personas en la calle.

Qué significa entonces haber electo senadores y diputados si para sacar una ley, miles tienen que dejar su trabajo y llenar las plazas del Congreso. ¿Vamos hacia las asambleas populares? ¿Dónde queda aquello de que “el pueblo ejerce el Poder Público por medio del sufragio”?.

Hasta los ingleses, virtuales inventores de la democracia moderna, tuvieron que llenar las calles de Londres para exigir punto final sobre su salida o no de la Unión Europea ante la incapacidad del Parlamento de resolver el dilema.

Como República, atravesamos un momento crítico en nuestra evolución política. Nos debemos una reflexión profunda sobre la calidad de nuestras instituciones de representación popular.

Y hacerlo ahora, sin perder más tiempo.

También podría gustarte