La desaceleración como punto de partida para un crecimiento sostenido

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Paraguay atraviesa un ciclo económico donde debe ser estratégico definir las políticas a aplicar, ya que existen factores externos e internos que obligan a las autoridades a tomar decisiones inteligentes, con visión de futuro. La permanencia en el status quo podría mantener a nuestra economía con un bajo nivel de crecimiento en los próximos años.

Las principales cuestiones a tener presente se exponen a continuación.

Un guaraní más depreciado

La cotización del dólar a la segunda semana de abril oscila alrededor de los Gs.6.200/USD. El año pasado, el dólar se fortaleció en todos los países del mundo, debido a los ajustes en la tasa de política monetaria realizadas por la Federal Reserve (FED) de los Estados Unidos. Sin embargo, en el 2019 este organismo ya no haría modificaciones en la tasa, a pesar de ello, a inicios de este año la presión a la suba sigue manteniéndose.

Uno de los factores que inciden en el tipo de cambio son las exportaciones. Desde el año 2006, el dólar no llegaba a la actual cotización. Si nos remontamos a ese periodo podemos observar que las exportaciones de soja en ese año cayeron en 25% con relación al año anterior. En ese periodo, la soja representaba el 12% de las exportaciones registradas totales considerando el valor de las mismas. En 2018, la exportación de soja en grano pasó a representar el 24% de las exportaciones registradas totales, es decir, en 12 años, se duplicó la cantidad de dólares que ingresó al país en concepto de exportaciones de la oleaginosa.

Sin embargo, las proyecciones para Paraguay del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), indican que se reducirá en 14% la producción y 7,1% en la exportación. Por el lado de la producción, debido a la sequía que afectó los cultivos locales y por el lado de la exportación, debido a que Argentina recuperó su nivel normal de producción afectada en la zafra 2017/2018 por el factor climático con lo que su demanda de soja paraguaya sería relativamente menor a la del año pasado.  Si a ello sumamos los menores precios internacionales, el ingreso de divisas por exportaciones será menor, lo que seguirá presionando a la suba de la cotización del dólar.

Otro factor que afectó a la apreciación de la moneda norteamericana es que el Banco Central redujo dos veces en este año su tasa de política monetaria, después de 1 año 6 meses sin alterarla, lo que se enmarca dentro de las medidas anticíclicas adoptadas para mitigar la desaceleración económica. Con esta medida, el precio del dólar tiende a subir porque resulta más atractivo posicionarse en dólares lo que aumenta su demanda.

Desaceleración en ventas

Los indicadores adelantados de la actividad económica coinciden en que las ventas están pasando por un periodo de menor crecimiento. Comparando el primer mes de los últimos 2 años se observa que el indicador de las ventas creció 10% interanualmente en el 2017 y al 8% en el 2018 mientras que en el 2019 creció sólo al 2%.

El sentimiento empresarial percibe la menor dinámica económica, principalmente para la población que se dedica a la actividad comercial y en especial, en las ciudades fronterizas. Comparando los primeros dos meses de los últimos 2 años se comprueba que las reexportaciones se expandieron al 84% interanual en 2017 y al 24% interanual en 2018 mientras que en el mismo periodo del 2019 decrecieron 7%.

La esperanza para los comerciantes de frontera era que la economía brasileña mejore sustancialmente, y como consecuencia, que aumente el turismo de compras. Sin embargo, la actividad económica en el vecino país no está mostrando la dinámica esperada, debido a que la confianza empresarial está en decadencia. A esto se agrega que un dólar alto no ofrece ventajas comparativas que motive a los brasileros a cruzar la frontera hacia Paraguay.

Política fiscal

Por el lado de la política fiscal, queda mucho por hacer en cuestión de medidas anti cíclicas. Si bien los datos de las recaudaciones indican que los ingresos fiscales totales han crecido 18% al primer trimestre del 2019, esto se debió a los ingresos obtenidos por regalías y compensaciones de Itaipú y Yacyretá y a que aumentaron los ingresos derivados del impuesto a la renta personal, esto último no resulta comparable con el primer trimestre del 2018 debido a que en dicho año se extendió el plazo de liquidar dicho impuesto (sin multa) hasta octubre del 2018, mientras que este año debió ser liquidado en marzo (sin multa).

Si observamos la evolución del esfuerzo fiscal (Ingresos tributarios/Ingreso total recaudado) se revela que, en 2017, el ratio fue de 70%, en 2018 de 71% y al primer trimestre del 2019 de 67%, con lo cual se puede decir que la capacidad de generación de ingresos a través de los impuestos está en descenso.

La recomendación recurrente del Banco Mundial sostiene que, en épocas de crisis económica, es conveniente utilizar el dinero ahorrado en el pasado para impulsar el gasto público. Sin embargo, la capacidad para generar ahorro, , fue de 7,8% en 2016, 9,5% en 2017, 3,7% en 2018 y 1,5% en lo que va del 2019. Por lo tanto, el ahorro fiscal es pequeño y para impulsar el gasto público será necesario acudir al endeudamiento público.

Ante esta situación de desaceleración, la política fiscal debería ser una hábil herramienta para contrarrestar los ciclos económicos. Sin embargo, el modelo tributario imperante ya alcanzó su tope y es necesario introducir una reforma tributaria integral que busque la equidad y la formalización, así como corregir las fallas de mercado.

De esa manera, la política fiscal podrá complementar dinámicamente a la política monetaria a la hora de introducir medidas anticíclicas de modo a superar los periodos de desaceleración y sentar la base para propiciar un crecimiento sostenido que permita ahorrar en épocas de bonanza económica.

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