La menor actividad económica y el papel de la política fiscal

Por MCS
Economí[email protected]

 

En una situación de menor ritmo de crecimiento el Estado debería propiciar estímulos a la actividad económica. Sin embargo, a más de un semestre de iniciar el nuevo gobierno la desaceleración de la actividad económica se ha profundizado y las autoridades hasta ahora no han encontrado la forma de contrarrestar esa situación.

La desaceleración mundial juega un papel importante en el menor crecimiento de Latinoamérica y Paraguay no es la excepción, de ser una de las economías con el crecimiento más dinámico de América del Sur durante los últimos años, para el 2019, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento de 3,5%, pasando a ser la 4° economía con mayor crecimiento de América del Sur, por detrás de Bolivia, Chile y Colombia.

La situación mundial repercute más fuertemente en las economías con mayor apertura comercial y dependientes de pocos socios comerciales, por lo tanto, es relativamente lógico pensar que, si decrecen o se desaceleran Argentina y Brasil, países de los cuáles Paraguay es altamente dependiente, el impacto indirecto sería una situación de desaceleración local.

La necesidad primaria de Paraguay es crecer a un ritmo superior del 4% anual para lograr un desarrollo económico alto y con ello superar las limitaciones que tenemos tales como la pobreza, la educación de baja calidad, la desigualdad y otros aspectos. Ello se dificulta en el actual escenario internacional con menor ritmo de crecimiento y de incertidumbre comercial.

Sin embargo, considerando que nuestro país no tiene la capacidad de alterar los factores externos, porque esos ya están dados, los fundamentos internos deben funcionar eficientemente y el país puede utilizar sus instrumentos de política económica para promover el crecimiento.

EL PAPEL DEL ESTADO

Los primeros meses de cada gobierno son complicados debido a que el proceso de designación y posterior adaptación de las nuevas autoridades requiere de tiempo para dar resultados y para que estos se reflejen en la actividad económica.

En los primeros meses del gobierno en curso la actividad económica creció, pero lo hizo por debajo de la actividad económica de los últimos dos periodos gubernamentales. En parte por la situación externa y en parte, por la baja intervención del Estado.

Por el lado de las ventas, estas muestran un decrecimiento interanual promedio del 0,3% en los primeros 7 meses, así las unidades económicas que se dedican a las actividades relacionadas al comercio, que son el 54,5% del total, están pasando una difícil situación.

Además, las micro y pequeñas, que representan aproximadamente el 91% de las unidades económicas del país y emplean a aproximadamente al 49,4% de la población ocupada, también resienten la menor actividad económica y enfrentan un decrecimiento de las ventas.

Ante esta situación el Estado deber ser un artífice importante en proveer soluciones para dinamizar la economía local, interviniendo en el Mercado con sus instrumentos de política fiscal para impulsar medidas que mejoren las expectativas y generen un efecto multiplicador que repercuta positivamente en el nivel de ventas y en la actividad económica.

Al respecto, los ingresos públicos corrientes crecieron en promedio al 7% interanual en los últimos 7 meses, lo que fue mayor en 2 p.p. al crecimiento promedio del gobierno pasado en el mismo periodo, lo que se explica por el aumento de los ingresos tributarios y de las binacionales. Sin embargo, los ingresos tributarios dependen aproximadamente en 62% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), lo que convierte al sistema tributario local en uno regresivo, es decir, afecta en mayor proporción a los agentes con menores ingresos.

Por su parte, el gasto público corriente creció al 9% en promedio de agosto/2018 a febrero/2019, fue mayor al de los últimos dos periodos gubernamentales previos. Este aumento del gasto se explica por un aumento de las remuneraciones de empleados, aumento de prestaciones sociales, donaciones y uso de bienes y servicios.

El gasto en infraestructura ha sido el de más difícil ejecución en los primeros meses, debido al sistema de licitaciones que requiere de un tiempo relativamente largo en el proceso de llamado y desembolso efectivo del dinero para la realización de inversiones en infraestructura. De agosto/2018 a febrero/2019 la adquisición neta de activos no financieros (inversión) decreció en promedio al 16% interanual, debido a la menor dinámica en las obras públicas, aunque cabe mencionar que esta variación negativa es menor a la registrada en los primeros meses de los dos gobiernos previos.

Por otro lado, en los primeros 7 meses del nuevo gobierno, los gastos públicos corrientes están creciendo más rápido que los ingresos corrientes, lo que disminuye dinámicamente el ahorro corriente, por lo que el Estado, si quiere impulsar la inversión, debe endeudarse.

Al respecto, la deuda pública total a febrero asciende a USD 8.507,9 millones, creció 9% con respecto al saldo de agosto/2018 y actualmente representa el 21,2% del PIB, si bien es un nivel bajo de endeudamiento respecto a otros países de Latinoamérica, no es prudente que aumente si no existe una mejora de la eficiencia del Gasto y la Inversión.

De esta manera, a más de 15 años de la última reforma tributaria, de adecuación fiscal, los indicadores denotan que la política fiscal llegó a un techo en cuanto a su capacidad recaudatoria y tiene deficiencias en la asignación del gasto público y la inversión. Además de las medidas que ayuden a contrarrestar la actual coyuntura de menor ritmo de actividad, es preciso trabajar en una reforma tributaria con objetivos claros y una visión de futuro que propicie un crecimiento económico sostenido con equidad distributiva.

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