“Se necesitan filósofos”

Sociedad líquida
Por Víctor Raúl Benítez González
Pdte. del Club de Ideas

Tengo una idea. La demanda creciente de filósofos, y de las competencias referidas al ¨pensamiento crítico¨, en forma indiferente a la profesión original de quien quiera fuere el profesional en cuestión, es una realidad a la que le ha llegado su tiempo.  ¿Cuál es la razón?

Para responder a esta pregunta, en pose filosófica, ¿puedo hacerle otra pregunta?…diría Sócrates. Al final de cuentas, todos somos algo socráticos. Hacemos preguntas, y a cada respuesta que recibimos, hacemos nuevas preguntas. El método socrático es el acceso al conocimiento por medio del interrogatorio. La respuesta siempre es: ¨sólo sé que no sé nada¨.  

La filosofía no nos da todas las respuestas, pero nos ayuda a saber hacer las preguntas correctas. El cuestionamiento es la causa. Sócrates como Jesús, nunca escribió ninguna palabra. Y ambos se convirtieron en líderes de multitudes. ¿Eso es algo natural o sobrenatural?

Por varias razones es importante entender la filosofía.

Por ejemplo: saber/conocer es diferente de  opinar. Episteme (saber) no es lo mismo que Doxa (opinar). Hoy en día existen pocos sabios que saben, que conocen las preguntas esenciales. Lo que abunda es el opinólogo, una especie de sabelotodo de cuestiones superficiales.

¿Por qué es importante la filosofía?

El filósofo brasilero Luiz Felipe Pondé nos da algunas pistas:  

  • En primer lugar, porque sólo el Homo Sapiens puede habitar el mundo de las ideas.
  • En segundo lugar, porque sólo el ser humano es consciente de su inevitable muerte.  Y tener la capacidad de reprimir el pánico delante de la conciencia de la propia muerte, es una ganancia evolutiva.
  • En tercer lugar, porque el amor (eros) al conocimiento, en lugar del amor a sí mismo, es lo que mueve a quien pretende ser filósofo (según Platón).
  • En cuarto lugar, porque la filosofía nos hace nacer de nuevo, nos hace sentirnos curiosos como los niños; como dice Platón, la filosofía nace del espanto. De la capacidad de asombro, típica de los chicos y de los adolescentes.  Quien pierde la capacidad de espanto, del sentido del asombro, pierde el sentido de la vida.
  • Por último, en quinto lugar, en su origen griego, porque la filosofía nace para competir con las religiones teístas, para explicar y manejar al coro de demonios, que atormentan a la humanidad.

La filosofía y el pensamiento crítico son la nueva espiritualidad en la era de la inteligencia artificial (que genera desempleo), de la masificación de las enfermedades mentales (que se exhiben en las redes sociales). Según Byun Chul Han, el nuevo confesionario móvil es el smartphone, y el amén digital está representado por el ¨me gusta¨ – en la Iglesia posmoderna encarnada por el Facebook.

Por esto, el Club de Ideas invita a ponerse los nuevos lentes, para aprender a ver la vida desde un nuevo punto de vista. Al final de cuentas, debemos conocer de filosofía, no sólo para alimentar las cuestiones inmateriales del alma humana, sino que, también, por codicia material. Tal es así que,  en pleno siglo XXI, la filosofía comienza a invadir las aulas de las escuelas de negocios.

La disciplina filosófica y el pensamiento crítico, son materias transversales en todos los programas de MBAs, maestrías en administración de empresas, en las principales universidades alrededor del mundo – desde la London School of Economics en Inglaterra hasta Wharton en Philadelphia (USA).

Al final de cuentas, como nos advierte Erich Fromm, la era industrial con su 4ta revolución y el extraordinario desarrollo tecnológico, no han podido cumplir ¨la gran promesa¨ de satisfacción ilimitada del bienestar, como camino de la felicidad – con el máximo de placer. El sueño de que éramos amos de nuestras vidas, terminó cuando empezamos a comprender que no somos más que engranajes de una maquinaria burocrática, pública y privada, y que nuestros sentimientos son manipulados por las autoridades y por las grandes empresas en función a sus objetivos.

Los sistemas culturales parecen que son agentes patógenos que contaminan a toda la sociedad. Desde un punto de vista distinto, se procuran cambios psicológicos profundos como alternativas a la catástrofe económica y ecológica.

Como dice Yuval Noah Harari en su libro 21 lecciones para el siglo XXI, ¨los humanos creemos más en relatos que en hechos, números y ecuaciones. Tres relatos finales nos han sido contados en los últimos tiempos: el relato liberal triunfalista, el relato comunista y el relato fascista. En 1938 existían los tres relatos, en 1968 dos de los relatos, y en 2018 no tenemos ninguno¨. Aparentemente. Ojo que el último de los relatos parecería que está de vuelta. Pregúntenle a Bolsonaro. Y en este escenario, diría un filósofo paraguayo, ¨no me hallo, ya no da gusto¨.

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