Argentina, los mercados te prueban

Por Matías Frati

 

La decisión de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner de postularse como vicepresidenta con Alberto Fernández como candidato a la presidencia por el justicialismo –principal fuerza de la oposición al gobierno de Mauricio Macri-, coloca a la Argentina en una situación de observación constante y permanente de parte de los mercados internacionales.

El rol de la fórmula frente a los actores más importantes del contexto financiero mundial, de antemano sabido disruptivo para estos, genera un riesgo importante para el futuro del acceso de la Argentina a los mercados voluntarios de crédito. Difícilmente alguien le preste a quién le refriega en la cara que no le quiere, o que no le quiere pagar lo que le debe. Por muy rentable que resulte la operación en términos financieros por las tasas que se exigen por encima de lo que pagan los bonos norteamericanos, es una realidad que países como Venezuela, Turquía, Sudán y Argentina están fuera de la órbita del circuito serio de préstamo internacional.

Son, además, los cuatro que aún conservan para sí un flagelo propio de los años ochenta resuelto por el universo entero, la inflación. De hecho, la semana que pasó The Economist, el medio económico más influyente del planeta, anunció formalmente la “muerte de la inflación en el mundo”. ¿Olvidaron los editores que la inflación todavía vive en esos cuatro países o los consideran fuera del mundo? La respuesta está al alcance de los lectores según su propio juicio de valor.

Internamente, las consideraciones acerca de cómo podría resultar un gobierno de la fórmula mencionada no hay que elucubrarlas. Están expresadas en los cuatro años de desaciertos macro y microeconómicos cometidos desde 2011 hasta 2015 por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en ejercicio de la Presidencia de la Nación.

Inflación ocultada y falseada para evitar pagar los bonos a los ahorristas internacionales; cepo al dólar; restricciones al envío de remesas para las empresas extranjeras radicadas en la Argentina;persecución a sus ejecutivos por manifestarse en contra de esa decisión que los colocaba en incumplimiento manifiesto de las metas para con sus casas matrices; sobreprecio del 35% en el impuesto a las ganancias para argentinos que hacían turismo internacional o compraban vía comercio electrónico fuera del país; obligación hacia los empresarios de mentir o falsificar exportaciones para poder importar bienes de capital o mercaderías para sus actividades empresariales utilizando el mecanismo de las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI). Y hay más, pero para muestra sobra un botón.

La región entera -Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador- observan con preocupación lo que pueda ocurrir desde hoy. Ni siquiera el 10 de diciembre cuando haya cambio de gobierno a nivel nacional. Porque lo que hay que entender, es que los efectos políticos impactan en la economía de manera inmediata. Y el del sábado, el anuncio de la fórmula Fernández-Fernández, fue un hecho que generará fuertes efectos políticos. Que tendrá sus consecuencias en esta misma semana, y desde ahora y en caso de que se confirme con triunfo electoral se intensificará en tendencias negativas para la economía nacional, o en el caso que se desestime con derrota en las urnas se aplacará. Pero mientras eso no ocurra, seguirá siendo un dato más de la complicada situación política e institucional de la Argentina, un país que se quedó atrapado en la década del setenta, resignando crecimiento y futuro.

 

(*) Periodista Especializado en Economía. Consultor y Asesor en materia comunicacional para pequeñas y medianas empresas, cámaras empresariales y entidades de bien público.

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