Los niños y los celulares

Los niños no deberían ser expuestos a peligros ni privados de la tecnología.

Quaerere Verum
JHOJHANNI FIORINI
@jhojhanni

En marzo de este año los padres paraguayos fueron alertados de un fenómeno viral de internet que amenazaba la integridad de sus hijos. Se trataba de “Momo”, una especie de mujer pájaro con una malévola sonrisa que incitaba a los niños a través de mensajes de WhatsApp para que se hicieran daño.

Toda esta historia no era más que un gran engaño, pero se volvió viral gracias a que los youtubers muy famosos dedicaron horas de video a promocionar este tema. En Para­guay la noticia se hizo popular en instantes, debido principalmente a que se validaba la creencia generalizada de que nuestros niños están en peligro constantemente una vez que se exponen a los lugares más inhóspitos de internet a través de los celulares.

A nadie escapa que en los últimos años el uso excesivo de la tecnología ha alcanza­do a los menores de edad, incluso a los niños pequeños, quienes acceden a estos aparatos gracias a sus padres, que muchas veces para evitar un berrinche o una pelea con sus hijos les ceden el celular para que jueguen o miren videos en YouTube.

Este comportamiento es mal visto por unos, condenado por otros y promovido por al­gunos. No se puede negar la enorme ventaja que tiene un niño que crece al lado de las nuevas tecnologías contra uno que no tiene acceso a las mismas, así como no se puede negar que darle un celular a un chico es exponerlo de múltiples maneras sobre todo si no se tiene la supervisión de los adultos.

Pero la verdad no es tan simple. Los teléfonos inteligentes y las redes sociales pueden, de hecho, transformar la experi­encia de la niñez de alguna manera. Pero la verdad difícil (que algunos adultos no quieren oír) es que muchos de los efectos de la tecnología en los niños tienen menos que ver con el tiempo de pantalla per se que con las decisiones que están tomando los adultos, muchos de los cuales ponen en gran riesgo la privacidad de los niños.

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