Ocho de cada diez emprendedores se financian de manera informal

Son pocos los que acceden a bancos y financieras

Arrancar un nuevo negocio implica contar con un importante capi­tal para hacerlo de forma efectiva. De acuerdo al es­tudio elaborado por Nau­ta, junto con la Asocia­ción de Emprendedores del Paraguay (ASEPY), las finanzas son el principal motivo de fracaso de los emprendedores.

El estudio constata que las fuentes de financia­ción informales preva­lecen ante las formales y ocho de cada diez em­prendedores recurre a algún familiar, amigos o ahorros personales para iniciar sus proyectos.

También señala que den­tro de este grupo están “los que no cuentan con ningún tipo de finan­ciación desde el minuto uno”. “Con la esperanza de que llegue el dinero en algún momento, estos emprendedores se arries­gan a la incertidumbre sin ningún retorno económi­co por el trabajo y tiempo invertido, lo cual, pueda convertirse en una bola de nieve que va creciendo y termina en el fracaso del proyecto”, indican en el análisis.

Al desglosar por cada variable, los familiares son los prestamistas por excelencia de los empren­dedores.

“Los padres, un tío o quizás algún hermano son los encargados de costear los negocios del visionario. Estos acuerdos que no re­quieren prácticamen­te de ningún proceso burocrático ni un compromiso formal y estricto permiten al administrador mane­jar el dinero con mayor flexibilidad”, añaden.

En cuanto a las fuentes formales, solo 4 de cada 10 emprendedores re­curre a ellas. Las más solicitadas son las coope­rativas, seguidas por los bancos y, por último, las financieras; con lo que el informe sugiere que esto quizás se deba a que rea­lizar un préstamo en al­guna de estas entidades precisa de varios requi­sitos que los solicitan­tes no pueden cumplir estrictamente, o por las tasas de interés o por los procesos burocráticos.

“Sabiendo esto, podemos preguntarnos qué im­pacto tiene cada tipo de fuentes en el negocio. Por la complejidad de conse­guir un préstamo formal, hay mayor probabilidad de que la persona se en­cargue de armar todo un plan de negocios para cubrir sus gastos y devol­ver el dinero en tiempo y forma”, aconsejan.

Sin embargo, reconocen que si la financiación viene de un familiar o un amigo, el nivel de com­promiso para sacarle el máximo jugo posible “no es tan alto”.

“Muchas veces, no hay plazos de devolución, ta­sas de interés ni ningún contrato legal de por me­dio, lo cual puede dar lu­gar a que el emprendedor no se ocupe tanto en la planificación estratégica del negocio o por el con­trario, la presión de no fa­llar a alguien cercano sea mayor”, agregaron.

Finalmente, aconseja­ron que al momento de arrancar con un empren­dimiento es fundamen­tal que, adicionalmente a la fuente de financia­ción, exista una capaci­tación financiera para aprovechar al máximo los recursos disponibles y tomar decisiones que permitan la sostenibili­dad de la idea.

La encuesta fue realizada a 770 emprendedores de todo el país.

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