Precios de transferencia: una reforma pensando en el siglo XXI

 

 

 

 

La humanidad atraviesa un proceso de cambio por lo menos comparable a la segunda revolución industrial. En esta columna sostendremos que el siglo XXI acaba de comenzar y que la actual coyuntura presenta amenazas y oportunidades para Paraguay. La reciente reforma impositiva ya con media sanción en el Congreso Paraguayo es un buen ejemplo de estas últimas: a través de la introducción de modernas normas de precios de transferencia, resultaría posible incrementar la recaudación fiscal y mejorar la equidad tributaria sin crear nuevos impuestos.

Vivimos en una era en la cual los negocios se globalizan y la economía digital motoriza la creación de valor. Los expertos en actividad agropecuaria señalan que la adopción de tecnología e instrumentos de precisión tendrán un efecto más revolucionario que la siembra directa. En el segmento industrial las fábricas usan cada vez más intangibles: los robots y el conocimiento desplazan a las máquinas y a los obreros. En el sector de servicios el software y la inteligencia artificial desembarcan en ramos tan disímiles como la medicina o la industria de los servicios financieros.

En el plano político, uno de los emergentes de esta nueva revolución productiva es la crisis de las democracias en occidente. En este contexto no resulta casual el surgimiento de grupos antiglobalización y movimientos que cuestionan “las elites”. Algunos intelectuales piensan que el siglo XX comenzó en 1914 con el inicio de la primera guerra mundial. Fue la eclosión de este conflicto bélico lo que puso de manifiesto la puja de intereses que vivía occidente a raíz del cambio de paradigma productivo que significó en su momento la segunda revolución industrial. En este sentido, el ascenso de Trump a la presidencia de Estados Unidos, y la posterior guerra comercial con China, pueden considerarse el verdadero estreno del siglo XXI.

¿Es posible conciliar las tensiones que genera una globalización disruptiva impulsada por la economía digital con las tensiones políticas a raíz de las demandas populares que reclaman mejor infraestructura y mayor eficiencia en el gasto público con la finalidad de asegurar un estándar mínimo de igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos? ¿Cuál es el nexo entre este dilema y la reciente reforma impositiva en Paraguay? Una respuesta cabal a estas preguntas excede el marco de esta columna. Sin embargo, puede afirmarse que un denominador común en la contestación a estas preguntas es la técnica de precios de transferencia.

Justamente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, en donde Paraguay es miembro N° 52 de su Centro de Desarrollo) ha impulsado en los últimos años la mayor reforma del sistema tributario internacional desde que este se creó hace ya casi 100 años. Estos cambios se producen en el seno del Plan de Acción para desalentar BEPS, acrónimo en inglés de Base Erosion and Profit Shifting (es decir, un proyecto integral para desalentar la manipulación de la base imponible que realizarían los grandes grupos multinacionales a través de la fijación del valor al que se realizan las transacciones que ocurren entre empresas afiliadas). La columna vertebral de este proyecto son los precios de transferencia.

En mi opinión, la adopción de modernas reglas de precios de transferencia es la principal novedad de la reforma impositiva que ha encarado Paraguay. ¿En qué consisten estas normas? Básicamente, en poner en cabeza de los contribuyentes la obligación anual de confeccionar un estudio técnico que demuestre que los precios de transferencia fueron pactados a valores de mercado. De acuerdo con los lineamientos de la OCDE en esta materia, el principio rector de dichos estudios de precios de transferencia es el estándar arms length (es decir, guardando en las operaciones entre empresas de un mismo grupo económico la prudente distancia que existiría entre terceros independientes, simbólicamente al menos un brazo).

¿Cómo se confecciona un estudio de precios de transferencia? En primer lugar debe realizarse un análisis funcional que describa la realidad del negocio y documente los activos, funciones y riesgos involucrados en cada transacción.

En segundo término debe efectuarse un relevamiento de las operaciones intercompañía, cuantificándolas y caracterizándolas. Otro paso importante será la selección del método más apropiado y un análisis económico razonable. La metodología para llevar a cabo este proceso no es arbitraria, sino que por el contrario ha sido establecida por la ley paraguaya en concordancia con los métodos establecidos por la OCDE a tal efecto.

Cabe destacar que estas nuevas disposiciones son obligatorias solo para los contribuyentes más importantes: según el proyecto de ley cuyos ingresos brutos en el ejercicio inmediato anterior hayan excedido de diez mil millones de guaraníes (10.000.000.000). Se ha establecido además que la Administración Tributaria dictará los reglamentos de presentación, gestión y aplicación de la presente disposición, incluyendo la información adicional que deberá contener el indicado Estudio. Asimismo, dicha administración habilitará un registro de profesionales que pueden emitir los estudios técnicos de precios de transferencia, fijando los requisitos, términos, condiciones y plazos de duración de dicho registro.

Es innegable que las nuevas normas de precios de transferencia representan una carga administrativa adicional que deberán enfrentar los contribuyentes, tanto en lo que respecta a tiempo invertido en buscar información como en honorarios en asesores en la materia. Sin embargo, sobre la base de múltiples experiencias internacionales también resulta evidente que este tipo de reglas permite incrementar la recaudación fiscal y mejorar la equidad tributaria sin crear nuevos impuestos. Creemos entonces que el nuevo estándar ha llegado para quedarse, y será aplicado con rigurosidad por la Administración Tributaria de Paraguay. Los contribuyentes que antes se adapten al nuevo estándar tendrán una ventaja competitiva respecto de aquellos competidores que no estén preparados para enfrentar este cambio.

* El autor es economista y socio de EY Argentina. Actualmente se desempeña como Líder de Precios de Transferencia para América Latina Sur.

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