Regulación del salario mínimo

Lo único que se consigue es que, paralelamente, suban los precios de los demás productos

HÉCTOR SOSA GENNARO
Socio
CLUB DE EJECUTIVOS

El salario es la remuneración que percibe un empleado por la prestación de servi­cios manuales, intelectuales o mixtos.

El objetivo de la intervención del Estado en la fijación de esta remuneración es el de evitar la explotación del empleado por parte de la patronal, estableciendo un salario que cubra las necesidades mínimas de los trabajadores.

Actualmente, la consideración del reajuste del salario mínimo se efectúa al mes de junio de cada año, sobre la base de la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (I.P.C.) y su respectivo impacto a la economía nacional.

El pago del salario puede realizarse indis­tintamente en forma semanal, quincenal o mensual, de acuerdo a lo pactado entre las partes, y solo se admite el pago en especie de hasta el 30% del salario y siempre que el valor de lo entregado sea razonable.

El Congreso acaba de aprobar el Salario Mínimo Legal para los trabajadores domésticos, estableciendo la suma de Gs. 2.112.562, nivelando esta remuneración con las demás categorías de empleados, sin tener en cuenta que se trata de una prestación de servicios muy especial, que tiene muchas aristas, y que las conse­cuencias de esta suba van a impactar directamente en las familias de clase media.

Un punto que los gremialistas y sindicalistas no tienen en cuenta al plantear la suba del salario mínimo -que es el principal estandarte de la lucha de los mismos- es que lo único que se consigue es que, parale­lamente, suban los precios de los demás productos al no haber un control adecuado.

Y en consecuencia sigue la inflación y mayor desequilibrio financiero en los empleados, por lo que debe imperar la cordura al momento de decidir un tema tan importante que impacta di­rectamente en la economía nacional.

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