Se nos viene el invierno

Benito Barros Muñoz
Ingeniero Comercial

Magister en Negocios Internacionales
Doctor © en Administración y Economía
Director General CFT Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

 

Se siente en el aire que los indicadores macroeconómicos de la región han mostrado una caída considerable, con relación a los años anteriores. Si analizamos las realidades que enfrentan algunos de nuestros vecinos, podríamos incluso llegar a señalar que estamos a  puestas de una nueva crisis económica.

Lo anterior se refuerza con algunas señales internacionales importantes, como por ejemplo la presión de la “Guerra Comercial “ entre China y Estados Unidos; Las restricciones impuestas por el ultimo país  a la comercialización de varios productos ; La baja consideración de los niveles de comercio, particularmente en las importaciones de China, un gran consumidor de los productos que nosotros exportamos; el aumento y la tendencia alcista del tipo de cambio y la contracción del nivel de inversión.

La reducción del nivel de consumo doméstico; el incremento en las tasas de morosidad y, sobre todo, la percepción pesimista que está mostrando el mercado del consumo.

Todas las señales anteriores nos invitan a pensar que los meses que vienen, pueden presentar importantes desafíos para alcanzar resultados “aceptables” o por lo menos no incurrir en pérdidas o resultados desastrosos. La pregunta que debemos hacernos en forma inmediata es sí ¿estamos realmente preparados para enfrentar este inminente invierno económico que se nos aproxima? ¿Cuáles son las variables y elementos que sabemos contemplar, para enfrentar con relativo éxito, la presión que se nos viene encima? – Algunas de ellas son:

  • Efectuar en forma inmediata, un diagnóstico de situaciones altamente crítico, que nos muestre aquellas áreas o procesos al interior de la organización, que sean más débiles, críticos y vulnerables.
  • Una vez identificados ciertos factores, evaluar su pertinencia y nivel de impacto que pudiera provocar, si es que se someten a condiciones de alto stress.
  • Conformar un equipo de trabajo y mesas de análisis para proponer acciones concretas destinadas a fortalecer las variables más críticas y su mayor impacto en la organización. Dichas medidas deben ejecutarse en forma inmediata, pero debidamente controladas para no generar caos o problemas propios de la improvisación.
  • Reforzar aquellos negocios y grupos de clientes “más significativos”; estables; con un alto grado de vinculación y fidelización con nuestra organización.
  • Disponer de un mecanismo de evaluación, de riesgos, sobre todo poner énfasis en la clasificación de créditos y análisis de potenciales impagos.
  • Aplicar medidas de optimización de gastos y manejo eficiente de los recursos, para impactar en la reducción de los gastos generales, administrativos, que pueden incidir significativamente en los resultados finales.
  • Generar economías de escalas, sobre todo en el aprovechamiento de las capacidades ociosas de la infraestructura, de las instalaciones, de los recursos.
  • Disponer medidas de diversificación de la oferta, desarrollando productos y servicios orientados a otros mercados; que puedan aprovechar liquidez; volumen de actividad, que compensan las contracciones generales por el sistema.
  • Establecer alianzas estratégicas con empresas, organizaciones claves, para optimizar los procesos actuales y desarrollen nuevos negocios.
  • Explotar la opción de negocios en línea; que puedan generar impactos y son de una inversión manejable.
  • Disponer de mecanismos de logísticas interna, control de proveedores, manejo de costos, negociación de manejos de campo; búsqueda de alternativas.
  • Finalmente prepararse porque se nos viene el invierno.

 

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