¡Un buen trabajo!

Proporcionar una buena experiencia de trabajo es realmente una fuente importante de ventajas competitivas para las empresas, ya que conduce a un mejor rendimiento y mejores resultados".

JUSTO BÁEZ
Director de Assurance y PwC’s Academy

Los empleados de hoy quieren tra­bajos que sean intrínsecamente gratificantes y que se ajusten a sus valores. Y aunque el significado de trabajo es diferente para cada perso­na, las compañías que actúan ahora para abordar estas demandas obtendrán una ventaja competitiva duradera.

En los últimos años, los líderes empre­sariales han convertido su búsqueda de talento creativo e innovador en una carre­ra de armamentos. Entienden la ventaja competitiva de ser un lugar altamente calificado para trabajar, y se esfuerzan por mostrar cuánto valoran a sus empleados.

Las salas de recreación y los centros de bienestar que surgieron en muchas em­presas han ayudado a reclutar, pero tam­bién pueden considerarse superficiales.

Para atraer a las mejores y más brillantes personas, jóvenes y viejas, las empresas deben tomar una posición sobre las pre­guntas profundas que se plantean hoy sobre el valor de la actividad humana en el lugar de trabajo.

Estas preguntas se refieren no solo a lugares de trabajo; se refieren al con­texto y al contenido de la actividad organizativa. Las personas quieren hacer un “buen trabajo” de dos ma­neras: quieren experiencias intrín­secamente gratificantes y también quieren hacer una contribución que se ajuste a sus valores.

Parte de este nuevo enfoque en la natura­leza del trabajo tiene que ver con la tecno­logía. Los robots y la inteligencia artificial (IA) amenazan con reemplazar algunas tareas humanas, y aún no está claro qué trabajos quedarán o cómo se reconfigura­rán los trabajos.

Pero lo más probable es que los humanos se centren en los aspectos más participa­tivos, colaborativos y transparentes de los negocios. A medida que las compañías buscan el compromiso de sus empleados, no solo su tiempo marcado, las personas naturalmente pensarán menos transac­cionalmente y más estratégicamente acerca de sus trabajos; el énfasis estará en los roles que desempeñan las personas en la forma en que se realizan las tareas, o la entrada, y el valor de ese trabajo, o la salida.

¿Qué es un buen trabajo en el mundo de hoy?

Creemos que, al menos, debe implicar un contexto de trabajo decente: salario justo, niveles tolerables de cambio, autonomía y control sobre el trabajo de uno, y una oportunidad de realización. Los emplea­dos que dan a los clientes lo que quieren porque están inspirados en su trabajo crearán un poderoso circuito de retroa­limentación que aumentará el negocio. Para algunos, un buen trabajo puede incluir un satisfactorio equilibrio entre trabajo y vida y oportunidades para viajar.

El buen trabajo también abarca la naturaleza de la organización: ¿es in­cluyente, diverso y respetuoso? ¿Los valores de las personas se alinean con los de la organización? ¿Los em­pleados aprueban los objetivos de la empresa y ven cómo contribuyen sus esfuerzos? Por lo general, hay un ele­mento de propósito significativo: ¿la organización, en opinión de los em­pleados, está ayudando a mejorar el mundo que lo rodea y mejorar la vida?

No todas las empresas pueden salvar el mundo. Muchas áreas de trabajo, como los bienes y servicios de consumo, pue­den presentar desafíos éticos para las per­sonas por diversas razones. Pero la forma en que los empleados experimentan su trabajo cotidiano, en cualquier industria, es algo en lo que sus jefes pueden influir e influyen.

Proporcionar una buena experiencia de trabajo es realmente una fuente impor­tante de ventajas competitivas para las empresas, ya que conduce a un mejor rendimiento y mejores resultados, tal vez la mejor fuente de ventajas en un mundo complejo de personas y su interacción con las máquinas, y sólo entonces está claro que la mayoría de las empresas de­ben poner mucho más esfuerzo en ello.

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