Aumentan pedidos de financiamiento ante desaceleración económica

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La economía paraguaya mostró una caída del 2% en el primer trimestre del año, lo que, por un lado, afecta el poder adquisitivo de las familias, que ante esta realidad deben recurrir a préstamos para mantener un determinado nivel o estilo de vida, y, por el otro, implica que los productores necesitan de mayor respaldo para cubrir sus compromisos.

Si bien, el acceso al financiamiento en el sector formal presenta numerosas barreras, tales como la falta de garantías o información sobre los clientes, y la centralización de las cuentas bancarias en las ciudades lindantes a la capital del país; la solvencia y liquidez del sector financiero permiten que gran parte de las necesidades de los agentes puedan ser cubiertas.

Endeudamiento de los hogares muestra tendencia positiva

Analizando la evolución del endeudamiento de los hogares con las entidades bancarias particularmente, se puede observar una clara tendencia al alza. Entre mayo de 2016 y mayo del presente año, el saldo adeudado por las familias a los bancos creció desde Gs. 13,7 billones hasta Gs. 21,5 billones, lo que representa una expansión de 38%, tal vez limitada por la caída del 3% en la cantidad de plásticos en el sistema dentro del periodo mencionado, como consecuencia de Ley de Tarjetas

El mayor ritmo de crecimiento mensual promedio se verificó en el primer cuatrimestre del presente año cuando llegó al 2%, en coincidencia con la caída del Producto Interno Bruto – PIB en los tres primeros meses del año, que había sido la primera retracción en 25 trimestres, lo que se acentuó con los malos resultados de abril y mayo, relevados según el IMAEP y el ECN.

Por otro lado, relacionando el saldo adeudado por las familias con los ingresos del país, medidos a través del PIB, en diciembre del 2016 las deudas representaban el 7,8% del PIB generado en ese mismo año, es decir, que por cada Gs. 100 que produjo el país, los hogares debían Gs. 7,8 a las entidades bancarias. Llevando el análisis hasta el último mes del 2018, se observa que el endeudamiento creció al 8,3% de la producción en territorio nacional, mostrando la mayor necesidad de las familias de cubrir sus gastos a través de créditos, en especial, de aquellas que no cuentan con salarios fijos y que representan al 44,4% de la población ocupada, según el último informe de Empleo de la DGEEC.

Al cierre del quinto mes del presente año, el saldo del endeudamiento de las familias ascendió a Gs. 21,5 billones, como se menciona al inicio, y esta cifra representa el 9,2% del PIB generado en todo el 2018 y el 8,6% del proyectado para todo el 2019, porcentaje que podría seguir expandiéndose en el transcurso del año mientras persista la desaceleración, no suban los riesgos para las entidades financieras y éstas mantengan la liquidez suficiente para hacer frente a las necesidades del público. Sin dudas, estos aspectos deben ser tenidos en cuenta dentro de las políticas de los bancos de modo a no otorgar un volumen de créditos que vaya más allá de las posibilidades financieras de las partes involucradas.

En este sentido, la morosidad ponderada de las familias excluyendo al segmento de Tarjetas de Crédito, fue del 4,29% en mayo del presente año y si bien este porcentaje representa una disminución interanual de 0,26 puntos porcentuales, se observa una tendencia positiva en el volumen de préstamos vencidos en los últimos meses, lo que influyó en que el crecimiento mensual del mismo en el quinto mes de 2019 haya sido solo del 0,03%, la menor tasa desde junio de 2017, resultado impulsado por la caída mensual del 0,06% en el segmento de consumo. El endeudamiento podría ir disminuyendo más adelante por el rechazo de las solicitudes de crédito por parte de las entidades ante el mayor riesgo.

Entre los segmentos que muestran el endeudamiento de los hogares, el de consumo aglutina al 55,49% del total en la actualidad y a su vez es el que presenta el mayor retraso de pagos con una morosidad del 5,6% debido a que no posee barreras o filtros semejantes a las observadas en otros segmentos como el de vivienda o vehículos, en los cuales la confirmación del crédito necesita mayores garantías, lo que finalmente permite que estas carteras sean menos riesgosas en comparación a la de consumo.

También aumenta necesidad de financiamiento de productores

A finales del 2016, las obligaciones de los productores del sector primario[6] con los bancos ascendían a Gs. 21,7 billones, lo que representaba el 10,6% del PIB generado en ese año. Seguidamente, y si bien, en diciembre del 2017 el ratio mencionado disminuyó hasta el 9,63% en el 2018 subió nuevamente hasta el 9,99%, porcentaje al cual podría acercarse el endeudamiento en el 2019, más allá de que se haya desacelerado el ritmo de crecimiento de los créditos para este segmento en los primeros meses del año.

Los mayores riesgos que afronta el sector primario, hecho reflejado en la tendencia al alza de los préstamos vencidos del segmento, explican en cierta medida la desaceleración mencionada del saldo de préstamos en los últimos meses, en especial, en mayo cuando cayeron 1,3% respecto a abril, ya que las entidades se vuelven más selectivas al momento de confirmar un crédito.

En este contexto, tanto las familias como los productores necesitan fondearse para hacer frente a sus obligaciones y/o realizar futuras inversiones, lo que eleva el saldo de créditos dentro del sistema bancario. En el caso de los productores, tanto la agricultura como la ganadería presentaron retracciones en el primer trimestre, del 11,9% y 5,6% respectivamente, lo que sumado a la caída de los precios internacionales y la mayor competitividad de países vecinos en determinados mercados terminó impactando negativamente sus ingresos.

 

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