El seguro de transporte terrestre de mercancías

Guillermo Fronciani
Abogado

 

El transporte de mercancías por tierra constituye uno de los más importantes medios de transporte que mueve la economía de un país. El comercio nacional e internacional se desarrolla gracias a esta importante logística,  que posee características propias y eso  lo hacen diferente al  transporte aéreo y marítimo,  con ventajas como la accesibilidad, versatilidad, bajo costo y teniendo quizás como desventaja principal,  su limitada capacidad de carga.

Pero su mayor potencial radica en el precio, que tiene suma importancia sobre todo en aquellos traslados de mercaderías con márgenes pequeños y donde la distribución del producto constituye un costo que debe ser controlado y lo más económico posible para lograr la rentabilidad esperada. A su vez,  el transporte terrestre a diferencia del transporte aéreo, requiere menos  requisitos  para portar ciertas mercancías, como elementos muy pesados o mercancías peligrosas y que en trayectos  internacionales lo hacen menos burocrático.

Ahora bien, el transporte terrestre tiene sus riesgos, tanto para el porteador como para la carga transportada. Entre ellas los peligros habituales de las carreteras, el alto tráfico en determinados tramos, la fatiga y el estrés del propio conductor (elemento humano),  la falta de señalizaciones, la imprudencia, los fenómenos climatológicos, los robos y asaltos producto de  la delincuencia organizada  entre otros riesgos que constituyen un verdadero flagelo,  que generan cientos de miles de dólares en pérdidas.

Si bien con el tiempo se han intensificado los mecanismos de dotar de mayor seguridad al transporte,  como ser el uso de sistemas de localización. por radiofrecuencia o sistemas de posicionamiento global (GPS), para las unidades de transporte, el uso de servicios de vigilancia y mayores controles policiales en las rutas, sigue siendo la mejor practica la transferencia del riesgo al asegurador.

Aparece así el seguro de transporte terrestre. El asegurador asume el riesgo y se compromete a indemnizar al propietario de la mercancía o al tomador del seguro,  que puede ser el propio medio transportador,  todo evento cubierto por la póliza de seguros,  a cambio del pago de una prima.

La vigencia del seguro será por el tiempo que dure el transporte,  desde su carga en origen hasta la descarga en destino o bien la modalidad anual donde se estipula el cálculo de la prima sobre el volumen estimado anual y ya no requiere la declaración del tomador o asegurado cada embarque en forma individual. Una tercera modalidad es la llamada póliza flotante donde  se estima un movimiento anual y el asegurado abona una prima anticipada declarando diario, semanal o mensual su movimiento de carga y luego se realiza el ajuste de la prima al final del periodo.

El asegurador se obliga a indemnizar los daños materiales que puedan sufrir las mercaderías transportadas, excluyéndose los daños causados por la propia naturaleza del bien como ser el vicio propio, la corrosión o su descomposición natural. Tampoco está cubierto la merma o derramamiento de líquidos o granos, o su diferencia de peso.  Se puede asegurar por robo total y/o parcial, riesgos ordinarios de tránsito, maniobras de carga y descarga, bodega a bodega, estadía, mojadura,  rotura o rajadura, incendio y explosión.

En caso de un eventual siniestro, el asegurado una vez que haya tenido conocimiento del evento, debe comunicar al asegurador de las circunstancias ocurridas en el plazo establecido en las condiciones de póliza, adoptar todas las medidas necesarias para evitar o disminuir el daño y por ningún motivo  hacer abandono de los bienes afectados por el siniestro,  ni introducir  cambios en las cosas dañadas que haga más difícil al asegurador establecer la causa del daño o el daño mismo, todo  conforme a los artículos 1610; 1612 y 1615  del Código Civil.

Finalmente, el seguro de transporte terrestre dinamiza el comercio y colabora en el perfecto equilibrio entre consignatario de la mercadería y el medio transportador. Se convierte en una garantía  eficiente en la relación comercial  y garantiza al porteador cuando actúa como tomador del seguro,  salvaguardar su patrimonio ante la responsabilidad asumida.

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