Emprender con bases sólidas

Rodrigo Arturi
Ingeniero Comercial – MBA
Director Ejecutivo de Initiative

 

Habitualmente, cuando hablamos de la capacidad emprendedora habitualmente pensamos en personas que están comenzando un pequeño negocio. Sin embargo, la capacidad emprendedora es el motor que mueve a las empresas y que las impulsa a través de la innovación a desarrollar nuevas formas de llegar al mercado.

Al igual que muchas otras competencias laborales, ésta se puede desarrollar a través de sistemas y herramientas que le permitan a los individuos generar propuestas y modelos de negocios enfocados estables, nuevos patrones en el mercado, y que el valor de las marcas se incremente en el mercado.

Trabajar en procesos de estructurar las ideas para que las mismas puedan iniciarse y transformase en sistemas de negocios rentables, gran parte de las ideas que nacen, no se llevan a la práctica por carecer de modelos de negocios que las transformen en sustentables, es decir, carecen de un estudio adecuado de las necesidades del mercado y se enfocan mucho en lo diseñado más que en la solución real que aporta o debería aportar.

A través del desarrollo del prototipo de producto y servicios, se puede evaluar la posibilidad real de éxito de manera integral desde el punto de vista de la solución que aporta, y no desde nuestra idea. Éste paradigma en las personas es tan antiguo como el enfoque del marketing que se basaba en el producto y hoy se centra en la experiencia de compra del consumidor.

Las empresas y los emprendedores deben generarse una disciplina permanente de desarrollo de nuevas ideas, generar un proceso de innovación que se base en tres grandes momentos que son entender, explorar y materializar. Estos se subdividen en las siguientes fases:

  1. Empatizar: es la capacidad de ver los problemas (oportunidades) desde el punto de vista del cliente, usar técnicas creativas para explorar sus requerimientos desde su propio lugar (mystery shopper, visitas a sus casas, compartir con clientes parte de su día, todo tipo de investigación de carácter exploratoria.
  2. Definir: buscar ser lo más exacto en la descripción de la solución buscada, desde el entendimiento, construir el conocimiento de una necesidad profunda que sea explorada en las diversas dimensiones.
  3. Idear: desarrollar el diseño creativo, buscar nuevos modelos de negocios que sean capaces de soportar nuevos productos, es decir, buscar cómo impulsar ideas innovadoras que se adecuen a lo que necesita realmente el mercado.
  4. Prototipar: transformar las ideas intangibles en tangibles e invitar a personas de diversos ámbitos a que opinen y perciban la experiencia que se está proponiendo. En la actualidad, las personas estamos mucho más enfocadas en las emociones y por lo tanto, una buena idea debe buscar cómo sorprender a los consumidores desde el inicio.
  5. Construir el storytelling: cada vez más marcas en el mundo aumentan su poder al momento de construir una historia a contar. La indiferenciación de los productos ha hecho que compremos valores más que soluciones, nos identificamos con lo que las marcas representan y cómo han construido una historia real y convincente.
  6. Testear: poner a prueba nuestras ideas realmente, ver los atributos que nuestra propuesta realmente genera y cómo impacta.
  7. Implementar: poner en acción las ideas con un plan que las soporte y fortalezca. Cuidar el nacimiento del producto con estrategia bien definidas y diversos cursos de acción en caso que debamos ajustar el plan.

 

Como todo proceso, hay ciertas reglas que son casi incuestionables y se basan en:

  • Entender al cliente. Pensar desde cómo el cliente usaría nuestro producto o servicio, salir de la ventaja competitiva pensada en la empresa y cómo construyó valor desde la mira del cliente. Usar la empatía, poniéndonos en su lugar para diseñar aquello que necesita.
  • Estrategia. Foco en el target, cómo atenderlo y cómo generar rentabilidad. No es posible ser emprendedor sin ser rentables desde el primer momento.
  • Creatividad. Diseñar el proceso de decisión que tendrá un cliente, cuáles son los limintantes a que compre el producto y de qué manera nuestra propuesta elimina esas diferencias; estamos llenos de buenas ideas pobremenete implementadas. La creatividad es un proceso integral que va desde la concepción del producto hasta su uso, pasando por cómo se vende, tiempos de demora, cómo se lleva y cómo lo disfruta la persona. Hay tiendas con productos geniales y atención deplorable; eso es una creatividad parcial que no se ha impregnado en todo el proceso de negocio.
  • Prototipo.  Chequear si nuestra interpretación cumple con las expactativas de para quien fue diseñado. Verificar en terreno, buscando acercarse a la realidad lo más posible para ver si nuestro modelo de negocios es lo que realmente busca nuestro target.

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