Taxis vs. Uber, pelea que atrasa décadas

Los Uber son resistidos porque su modus operandi acaba con las paradas de taxis, un negocio sucio al que ningún intendente se le ha animado.

Cuando los mercados cambian, es hora de empezar a negociar de otra manera, sostenemos en 5días desde su primer día de aparición. Muchas cosas están cambiando y ante esa realidad no hay muchas alternativas. Una de ellas, subirnos a la ola y acompañar su movi­miento. Otra es resistirnos y correr el riesgo de estrellarnos. Lo peor es quedarnos quietos y no hacer nada, porque cuan­do finalmente desperta­mos, descubrimos que el mundo es otro y que hemos quedado afuera.

Esto ocurre cada minu­to que pasa, porque el mundo no se detiene, sobre todo, cuando es impulsado por las nuevas tecnologías que generan innovación. Como lo que está pasando, por ejemplo, con los taxis.

La irrupción de Uber y de Muv ha puesto patas arriba un servicio que tra­baja con la lógica del siglo XIX: paradas fijas, pagos en efectivo, vehículos con destino de desguace, etc. De pronto entran unas personas que se manejan con plataformas digi­tales, aplicaciones para Smartphones, pago digital con tarjeta o billetera electrónica, WiFi a bordo, costo del viaje antes de abordar el vehículo… Los burócratas tuvieron que encontrarle un nombre y ahora lo llaman “servicio de transporte alternativo de personas”.

Innecesario. La gente lo conoce como Uber y ya, sea la empresa que fuere. Los Uber eliminan las paradas, el verdadero nudo gordiano en la mafia de los taxis manejada por cuatro o cinco empresa­rios con la complicidad de concejales municipales y algún que otro pez gordo de la política. Por eso los Uber son tan resistidos, porque su modus operan­di acaba con las paradas, dinamitando un negocio sucio al que ningún inten­dente se le ha animado.

Estos dinosaurios no se irán sin dar pelea, una pelea que atrasa varias décadas porque se ancla en el pasado y en la obsolescencia.

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