Una autopsia a la democracia

Por VÍCTOR RAÚL
BENÍTEZ GONZÁLEZ
@victoraulb
PRESIDENTE DEL CLUB DE IDEAS

Tengo una idea. Y algunas sugerencias, a quienes siguen mis columnas. La idea: los demócratas, si se convierten a la corrupción, son suicidas éticos. Las sugerencias: los libros ¨Cómo Mueren las Democracias¨ de Steven Levitsky & Daniel Ziblatt y ¨Cómo la Democracia llega al Fin¨ de David Runciman. Además, quienes ya vieron ¨El Mecanismo¨ I y II, deberían ver, también en Netflix, el documental ¨Al filo de la Democracia¨, de la cineasta Petra Costa. Cuando sobre un tema, en este caso, la muerte de las democracias, coincidentemente varios autores comienzan a trabajar, podría ser que estemos delante de un espíritu de época autoritaria, que no podemos dejar pasar como si nada.

SUICIDAS ÉTICOS
El caso brasileño, analizado por el documental citado más arriba, es el del PT de Lula, haciendo obras e implantando políticas públicas que mejoran sustancialmente la igualación de oportunidades económicas, políticas y sociales. La esencia de la democracia. Pero, corruptos al fin, contaminados por el ¨deep state¨, matan la sobrevivencia del sistema. Para lograr la ¨gobernabilidad¨, se convierten en rehenes de sus aliados políticos circunstanciales, con quienes se juntan para llegar al poder, y hacen concesiones, que terminan devorando a la propia democracia. ¿Cómo hizo Lula para permitir que llegue Bolsonaro? El ex presidente, hoy preso en Curitiba, por el caso ¨Lava Jato¨, se retiró con el 87 % de aprobación a su gobierno. Sacó a millones de ciudadanos de la pobreza. Disminuyó la desigualdad.
Creó una clase media mestiza morena en el Brasil. Desde el puesto número 17, convirtió a su país en la 7ma. potencia económica mundial. Dilma, su sucesora, traicionada por su Vice Pte. Michel Temer, con quien hizo una coalición de gobernabilidad, fue destituida por un juicio político. El exvicepresidente, también acusado de corrupción, urdió la trama para destituir a la presidenta.
A partir de este momento, la democracia ha retrocedido en el Brasil. Con la consigna de moralizar la vida pública brasilera, el nuevo presidente Bolsonaro, acaba de preguntar ¿para qué sirve una OAB? Se refería a la Orden de Abogados del Brasil, ofendiendo con una cachetada a la colegiatura que cuida los estándares del imperio de la ley. El presidente brasileño está enojado con las revelaciones de que su actual ministro de Justicia Sergio Moro, entonces Juez del caso ¨Lava Jato¨, había actuado en complicidad con el fiscal de la causa, conforme a conversaciones donde no existía imparcialidad, en plena campaña electoral.

LA MUERTE DE LAS DEMOCRACIAS
Una de las incógnitas que los estudiosos de las ciencias políticas todavía no han descifrado es cómo hacer para que las democracias sigan con vida. Imaginariamente, quizá podamos anticipar algunos hallazgos que pudieran encontrar historiadores del futuro, como una especie de autopsia a las democracias que perecieron allá en los inicios del siglo XXI. El objetivo de este pensamiento absurdo es cambiar el curso de los acontecimientos, evitando la muerte de las democracias. Creo que la autopsia podría decir que la persistencia de la democracia era, y es, una cuestión de confianza. Y que se murió, por falta de confianza, el oxígeno que le daba vida.
Si Thomas Hobbes tiene razón, la democracia es una lucha permanente entre lobos, donde los candidatos que pierden una elección, y los electores que quedan desilusionados con el pésimo gobierno de aquel a quien le habían votado, no deben liberar su espíritu animal, y deben confiar en que vale la pena ¨esperar¨ hasta una próxima elección. Suelo repetir que la cantidad de corrupción, pobreza y desconfianza, que puede soportar una democracia, tiene límites. Otro de los hallazgos que la autopsia podría arrojar es el descubrimiento de que la democracia, incluso en países democráticos y con instituciones consolidadas, puede acostumbrarnos a la rutina, de una manera tal, que elección tras elección, podemos dejar de darnos cuenta de que, esas instituciones, ya no están dando resultados. Eso es peor, en países como el Paraguay, donde las instituciones NO están siquiera consolidadas, y son solo de fachada. Ejemplo, la imparcialidad en el Poder Judicial. Aquí el problema es el ¨insight¨, no de que las instituciones no den resultados, sino que, la gente puede darse cuenta de que la democracia es solo una escenificación. Esperar la próxima elección, pagando impuestos, es una forma de medir la calidad de la confianza en la democracia. En otras palabras, la presión impositiva es un indicador de la calidad del contrato social, relacionado con la democracia. En el Paraguay, con 9 % en el 2017 y poco más de 11 % en el 2018, una enorme evasión, se puede decir que la salud democrática no es buena. Otro síntoma actual, la reforma tributaria que se avecina, no es del agrado de los empresarios. Parece que, hasta ellos, quienes, aparentemente, podrían tener un pacto tácito con los gobiernos de turno, tienen límites. Me han dicho que el pacto es: ¨pueden ser corruptos y robar al Estado, siempre y cuando no nos toquen las tasas de impuestos, no nos quieran cobrar más¨. Roben lo que puedan recaudar. Así, los políticos en función de gobierno, con la venia empresarial, han venido agrandando los gastos rígidos, y sus respectivas clientelas políticas, hasta un límite tal, que ahora lo que se recauda ya no es suficiente, y se necesita más, lo que solo se puede lograr subiendo las tasas impositivas. La clase política no solo es corrupta, sino que también es ineficiente para recaudar más, disminuyendo la evasión. Los médicos forenses de la democracia paraguaya podrían encontrarse con estos elementos en el futuro.
Otra cuestión es la construcción social de la realidad. Las creencias tienen consecuencias sin importar su verdad. Es decir, mientras las personas tengan valores democráticos en los cuales creen, la democracia está asegurada. En el Paraguay la gente parece preferir a los autoritarios. Al final de cuentas, toda democracia tiene a demagogos y autoritarios en potencia, en situación de incubación o de espera. Ejemplo: Payo Cubas. La quema del Congreso en el Paraguay, contradijo en parte a Lati-
nobarómetro, que dice que, en Paraguay, como en Venezuela antes de Hugo Chavez, la mayoría siempre ansía a un hombre fuerte. Quizá la quema legislativa fue solo una pequeña reacción ciudadanía, pero el incendio generó resultados más que proporcionales ante la intención de reelección informal.
El diario Clarín del sábado 29 de junio trae un artículo titulado ¨Escuela Argentina de Políticos¨. En el mismo, el autor, Alejandro Borensztein, afirma que Steven Pinker, el psicólogo de moda, profesor de Harvard y autor del best-seller ¨En Defensa de la Ilustración¨, nos da una mirada optimista sobre la humanidad. Yo diría, del tipo ¨síndrome de Pollyanna¨. El escritor ¨demuestra con datos concretos, que el mundo es un lugar cada vez mejor, aún con Macri en la Casa Rosada¨, agrega Borensztein. Yo agregaría, con Trump en la Casa Blanca y Bolsonaro en el Palacio de la Alvorada. No nos olvidemos de ¨Mburubichá Roga¨. Si los mismos demócratas matan a la democracia, qué viene después. Así, no da gusto.

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