Vete en paz, socio

Ferrere

Bibiana Fretes Zayas – Abogada
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Desacuerdos, desavenencias, peleas y litigios son un hecho que la vida personal no desmiente y que la vida empresarial confirma cada día. A veces, dan lugar a recomposiciones positivas pero, generalmente, hacen daño, incluso a las compañías más exitosas. Gestionar profesionalmente los conflictos y aún las separaciones, es esencial. A lo largo de la vida societaria, los objetivos van cambiando y el ambiente de armonía se altera por los conflictos internos que se generan cuando un socio ya no coincide con los valores y las metas de la empresa. Esto puede bajar el desempeño y los resultados económicos de la sociedad. En demasiadas ocasiones ocurre que, por falta de una buena gestión de conflictos, se llega a la disolución y otras costosas consecuencias.

No obstante, existen otras alternativas que permiten la continuidad de la empresa y que se sostienen en la reorganización societaria. Esta reorganización puede darse a través de figuras tales como la renuncia del socio o su exclusión. En ambos casos, el resultado es el mismo: la perdida de la calidad de socio y la extinción de la relación jurídica que une lo une con la sociedad. No obstante, se diferencian en que la renuncia se da por iniciativa del socio y en la exclusión, por la imposición de los demás, configurando de este modo un derecho potestativo y extintivo ejercido por la sociedad.

Esta reorganización también se da en el caso de la sociedad anónima ya que este tipo societario, si bien se caracteriza por el predominio del capital sobre el elemento humano, no se puede abstraer del factor personal teniendo en cuenta que la existencia de la misma finalmente siempre dependerá de la presencia de sus accionistas entre quienes debe permanecer vigente el elemento de la affectio societatis y el reconocimiento de un lazo de confianza. Un ejemplo de que la incorporación de este elemento para las sociedades anónimas resulta relevante es que incluso la legislación prevé el derecho de preferencia a favor de los accionistas en el caso de la venta de acciones indicando por tanto que le interesa el reemplazo de un accionista por otro.

Buena voluntad y respeto normativo

Retomando con el asunto de la exclusión, el ejercicio de este derecho no es discrecional teniendo en cuenta que se encuentra limitado por principios tales como la buena fe y prohibición del abuso de derecho y, por tanto, sólo se reconoce esta facultad a la sociedad en los casos en que existe fundamento legal o contractual bajo el supuesto “justa causa”.

El código civil prevé los hechos que resultan justa causa para que un socio pueda ser excluido de la sociedad, señalando entre los mismos cuatro supuestos que se resumen en los siguientes: cesión de derechos a terceros, no obstante la prohibición de los estatutos sociales; incapacidad sobreviniente; pérdida de confianza de los demás socios; incumplimiento de cualquiera de las obligaciones del socio para con la sociedad, tenga o no culpa. Cabe la exclusión societaria cuando se esté frente a un hecho concreto establecido por la ley o cuando se incumpla una obligación pactada en el contrato social ya que así podemos alegar la justa causa basada en un incumplimiento preciso.

 

Las ventajas del Contrato Social

Es fundamental la importancia que tiene la elaboración de un contrato social preciso, que permita definir e incorporar claramente el tipo de obligaciones a ser asumidas por los accionistas y que son esenciales para no arriesgar la estabilidad jurídica y económica de la empresa.

Por otro lado, resaltar que esta solución no opera de manera automática, ya que luego de resuelta la exclusión del socio, se deben tener en cuanta:  la distribución de las ganancias o pérdidas generadas hasta el día de su separación; las deudas sociales; y la  formalización de la exclusión para su oponibilidad frente a terceros.

Es clave distinguir entre los negocios concluidos -cuentan con una utilidad o pérdida definida- y los negocios que aún se están ejecutando y que, por ello, no presentan resultados. Bajo este supuesto, al “excluido” le interesa primordialmente la posibilidad de cobrar ganancias inminentes y a la sociedad le resulta relevante la participación proporcional del “excluido” en las pérdidas.

En cuanto a las deudas sociales existentes, los acreedores conservan su derecho contra el accionista excluido por las deudas contraídas por la sociedad hasta el día de su separación. Este principio rige incluso cuando los demás socios lo exoneren, salvo que la exoneración sea realizada por escrito y el acreedor en cuestión lo consienta expresamente.

Otra consigna relevante, es la inscripción de la exclusión del accionista ante los registros públicos a fin de que pueda ser oponible a terceros y se eviten eventuales contingencias que ciertamente pueden surgir con relación a deudas posteriores y que pueden ser contraídas por la sociedad.

Definidas las cuestiones previas, se debe realizar la actualización de los accionistas ante las autoridades tributarias y el órgano de fiscalización correspondiente. Dichas actualizaciones deben, además, ser gestionadas dentro de los plazos legales para evitar incurrir en incumplimientos que traen aparejados diversos tipos de sanciones.

Paso a paso

El proceso para la exclusión de un socio no es inmediato e implica la gestión y atención de diversos factores y circunstancias cruciales que harán al éxito de su ejecución y que deben estudiarse caso por caso contemplando las eventuales contingencias.

Entre estas variables tenemos -por ejemplo- que la resolución resultará relativamente sencilla cuando se trate de la expulsión de un socio minoritario, sin embargo cabe preguntarse ¿cómo se resuelve la exclusión del accionista cuando éste detenta una participación mayoritaria en el capital social?

Entre otros aspectos relevantes podemos preguntarnos ¿qué pasa si los estatutos prevén previamente un medio de resolución de conflictos o advertencia al accionista que pretende ser excluido?, ¿cómo se gestiona la devolución del valor de los aportes que el accionista realizó? ¿qué pasa si mis estatutos no contemplan la exclusión del socio?

De este modo, el contrato social de cada empresa constituye el elemento esencial sobre el cual giran los derechos y obligaciones de cada socio y en el cual se establecen las garantías, los plazos, términos y condiciones esenciales que deben cumplir los accionistas para la prosecución de sus objetivos y que debe ser analizado en cada caso a la luz de las disposiciones de orden público para evitar posteriores nulidades.

La exclusión de un socio, por ende, constituye una alternativa válida y definida que permite la continuidad de la operativa de la sociedad sin que esta deba disolverse ni liquidarse totalmente logrando redireccionar el objetivo o finalidad común pretendida por los demás socios con la armonía tan pretendida y necesaria en la prosperidad de todo negocio.

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