Fortaleciendo a las empresas

Rodrigo Arturi – Ingeniero Comercial
Director de Initiative

 

Las diferentes circunstancias que enfrentan los empresarios y ejecutivos, siempre tienen referencia con identificar las tendencias en el futuro y su comportamiento, interpretar cómo se desempeñará los indicadores de mercado desde el punto de vista del impacto de las fuerzas a nuestro mercado, afectando nuestra posición competitiva.

 

Supongamos que nos fijamos en los siguientes indicadores para identificar el escenario futuro que afectará a nuestra empresa:

  1. Demanda Interna
  2. Balanza comercial
  3. Tipo de cambio
  4. Desempleo
  5. Confianza del consumidor
  6. Estabilidad política
  7. Inflación
  8. Inversión extranjera

Imaginemos un escenario en el cual, evaluamos las variables y se aplican en la gráfica  1, enfrentamos un mercado con complicaciones, donde hay mucho para hacer; en cambio si enfrentamos un mercado con la gráfica 2, enfrentaríamos una situación diametralmente diferente donde la previsibilidad es muy superior y pensar en el largo plazo, es mucho más viable.

 

 

Considerar estos aspectos al momento de fortalecer la gestión de las empresas, es base para definir cuál es el horizonte de largo plazo para nuestra realidad económica y por lo tanto, de nuestras iniciativas.

 

Si salimos de la realidad del contexto local, y analizamos la apertura de la economía mundial, donde competimos con actores globales que son capaces de tener un impacto sobre el crecimiento – o decrecimiento – sobre un país o una región; y por sobre todo poseen estrategias de largo plazo que permiten tener una continuidad en las políticas públicas.

 

Por ese motivo, debemos saber como se están comportando nuestros mercados y sus tendencias, por ejemplo un mercado norteamericano que esta sin despegar económicamente en los últimos meses, nuestros vecinos en la región con procesos de lenta recuperación, Europa con un proceso que, a pesar de sus problemas internos, comienza a afianzar su crecimiento y con China como actor cada vez más predominante que se despega como una gran economía que es muy difícil de frenar.

¿Cómo estamos en nuestra región?

Si la empresa enfrenta un escenario como el que muestra la gráfica 1, la incertidumbre es la principal herramienta que debemos administrar con ese entorno, administrar la información y seguir muy de cerca el comportamiento de sus consumidores se transforma en la principal función del líder, no cesar en la mejora de la competitividad a través de una mejora general de procesos.

Es un momento en el cual las empresas deben revisar claramente el rol de cada persona en su organización y de qué manera el trabajo está bien divido y bien distribuido; seguir muy de cerca el comportamiento de sus productos y analizar el modelo de negocio basado en un proceso eficiente.

 

  • Personas: es momento de cuidar el talento. Las empresas no deben perder de vista el foco de su negocio y el horizonte de cambio. En un mercado como el nuestro que tiene un gran problema para encontrar a las personas adecuadas para las distintas posiciones, las empresas deben capacitar, formar a sus talentos para impulsar las mejoras en la productividad que permitan elevar la competitividad. Focalizarse en las competencias claves que la empresa requiere en aspectos técnicos y habilidades de dirección, de tal manera que las personas logren mejorar la rentabilidad a través de equipos más capacitados.

 

  • Comportamiento de productos: analizar claramente la cartera de clientes y que productos son los más rentables para nuestro portafolio, en tiempos donde reina el optimismo, es altamente probable que las empresas tengan una cartera de producto que no es optima en rentabilidad, productos que tienen márgenes menores y grandes gastos necesarios para su comercialización. Es probable que enfrentar el desafío de gestionar las carteras de productos y clientes, permita obtener recursos que financien proyectos de mayor impacto.

 

  • Modelo de negocio: ampliar las fronteras. Es vital que nuestros productos estén diseñados para que satisfagan no sólo a nuestra geografía, sino que a todo un entorno global. Cada país posee diferenciadores que permiten expandirse a nivel global, sin embargo, muchas barreras internas en las organizaciones atrapan a sus productos que carecen de innovación y de estándares de clase mundial. Los mejores de márgenes a través de la exportación sin duda que pueden transformar el desarrollo de la empresa a través un concepto de marca propio y único.

 

En síntesis, la situación ambiental afecta a nuestro desarrollo, pero no debe detenerlo; básicamente ajusta el horizonte de actuación y aplicación de nuestras decisiones. La tarea de los líderes de la empresa se deben enfocar más que nunca en la productividad de la empresa a través de evaluar tres factores claves como: 1) los equipos de trabajo, 2) los productos y su aporte a la rentabilidad y finalmente, 3) el modelo de negocios que amplié nuestro mercado y baje nuestro riesgo operativo y financiero.

 

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