Hablemos del crowdfunding

Stephanie Hoeckle – Directora de Oui Oui
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Diana Uribe trabaja como periodista, historiadora y conferencista. Es conocida en Colombia por su programa radial “La historia del mundo”, que se transmite en la cadena de Caracol Radio y, más recientemente, por haber emprendido una campaña de crowdfunding o financiamiento colectivo que le permitió crear el sitio www.lacasadelahistoria.com, un portal con contenidos sobre la historia del mundo.

Lo interesante de este proyecto ha sido la manera en que se concretó. Uribe es una profesional actualizada. Entendió que internet era un canal efectivo para llegar a las miles de personas y consiguió que estas decidieran donar más de 50 millones de pesos colombianos (alrededor de 87 millones de guaraníes) para financiar su portal mediante la plataforma La Chévre.

Mecenazgo online

Haciendo un poco de historia, como la misma Uribe lo explica en un video, el crowdfunding (que viene de las palabras inglesas crowd, que significa multitud; y funding, financiamiento) no es nada nuevo. Los orígenes de esta práctica se remontan al mecenazgo o patrocinio que se otorgaba a artistas o científicos para que pudieran desarrollar sus obras. En general, eran iniciativas de apoyo individual o que involucraban a pocos contribuyentes, hasta que, en 1884, Joseph Pulitzer hizo pública la causa de recaudar fondos para culminar la Estatua de la Libertad. En su periódico, el New York World, invitó a los ciudadanos a realizar donaciones mayores a un dólar a cambio de reconocimientos de participación en la concreción de la obra y réplicas de la estatua como agradecimiento. El resultado fue exitoso: en cinco meses se consiguió el dinero.

Casi cien años después, en 1997, la banda británica de rock Marillion fue pionera en la utilización de internet para lograr la venta anticipada de entradas a los shows que darían en su gira por los Estados Unidos, lo que le permitió recaudar 60 000 dólares. Con ese dinero, pudieron cubrir todos los costos de sus presentaciones, algo que su compañía disquera había descartado por la alta inversión que suponía.

En esta era digital, reunir un capital para impulsar una microempresa, producir una película, desarrollar un prototipo o ayudar a una noble causa puede ser mucho más rápido (hay récords de tan solo horas) si se tiene la habilidad suficiente para entusiasmar a los internautas.

Las plataformas

En la red hay varias plataformas dedicadas a impulsar la financiación colaborativa. Una de las más populares, por su amplia comunidad, es la estadounidense Kickstarter, que cuenta con su versión en español. En Paraguay también hay plataformas de crowdfunding, aunque todavía enfrentan la dificultad de la falta de un marco legal o mecanismos de control que brinden seguridad a los inversores. Aún así, la fuerza que va cobrando esta alternativa en el mundo, cuya recaudación global para el 2018 se estimaba en más de 9000 millones de dólares, es una buena razón para analizar su potencial y concretar la regulación en nuestro país.

Una de las principales beneficiarias de este sistema son las pymes, que encuentran más facilidades para obtener préstamos que en el mercado tradicional, con menos trámites y un interés más bajo. Para los inversores, en cambio, la rentabilidad puede ser más atractiva.

Vender la idea

Aunque las plataformas de crowdfunding guían los pasos de la presentación de un proyecto, la redacción queda a cargo de cada interesado. Por eso, es fundamental una comunicación correcta y significativa del propósito. Además, es necesario contar con excelentes fotografías —de ser posible un video— y un logo. Las redes sociales también ocupan un lugar preponderante pues, con toda lógica, son el principal medio a través del cual se promociona la causa.

En el momento de describir un emprendimiento, se deben dirigir los esfuerzos al público que podría estar interesado. La información debe ser precisa: el porqué del proyecto, su alcance, cómo se pondrá en marcha, el costo exacto, los plazos de entrega y, principalmente, el beneficio económico, social o personal que recibirán los aportantes. La claridad en la exposición de estos detalles dará credibilidad a la propuesta y conseguirá atraer fondos.

Hay cientos de modelos de presentaciones de proyectos inspiradores para vender una idea de manera atractiva y convincente. Nuestra tarea, como profesionales, es mantenernos alertas a nuevas formas de resolver viejos problemas: no perdamos la curiosidad, ni la capacidad de aprender a utilizar herramientas diferentes… ¡ni la valentía de probarlas!

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