Implementación efectiva de la estrategia

Aclarar el rol y priorización del responsable de la implementación: la alta dirección debe asegurarse de que todas las decisiones importantes del equipo de liderazgo estén en línea con la agenda estratégica.

DANIEL LUGO
DIRECTOR ADVISORY
PWC PARAGUAY

En una encuesta a responsables de implementación de estrategias de todo el mundo, llevada a cabo por Strategy &, la práctica de consul­toría estratégica de PwC, reveló que sólo el 25 por ciento de los encuestados reveló que tenían “mucho éxito” en la creación de valor para su empresa.

Otro dato relevante de la investigación fue que el 65 por ciento de los responsables creen que su compañía tenga una estrategia ganadora.

Desafortunadamente, las empresas al rea­lizar las asignaciones de responsables no ponen en claro el rol y lo que generalmente implica el trabajo de planificación estraté­gica. De hecho, la encuesta reveló que el 65 por ciento de los responsables piensan que sus prioridades no están muy claras. “La compañía siente que necesita un respon­sable, pero no sabe por qué”, dice el jefe de estrategia de una empresa de fabricación global, participante de la encuesta. La im­plementación se constituye en el momento crucial de toda estrategia, ya que es donde se podrá saber la efectividad o no de la mis­ma, y si la misma genera valor a la empresa, consecuentemente a los accionistas. Las empresas han tenido muchas experiencias en cuanto a llevar adelante una buena estra­tegia de negocios, pero con un gran fracaso al momento de la implementación.

La misma requiere un gran esfuerzo de coordinación, asignación de responsables e involucramiento de los principales acto­res de las áreas de negocio y sus equipos, a través de las diversas actividades, cono­cidas como proyectos. Estos actores deben estar comprometidos con el logro de las metas establecidas, aunque al inicio co­múnmente demuestran un rechazo. Ese comportamiento es una barrera natural, a la adaptación al cambio. Ante los anuncios de cualquier modificación en la organiza­ción, rápidamente se ven afectados en sus áreas de confort, por lo que se debe generar mensajes claros buscando la seguridad y responsabilidad de todos los miembros, a fin de sumarles a la implementación de la estratégica. Una vez que forman parte del proceso, la resistencia será mucho menor. Otras recomendaciones para garantizar el éxito en la implementación hacen referen­cia a:

Priorizar la estrategia en la agenda ejecu­tiva: esto permite a la compañía tomar las grandes decisiones que dan forma a su futu­ro y obtener una ventaja competitiva soste­nible. El trabajo en equipo de los ejecutivos es crucial para desarrollar respuestas a las preguntas estratégicas fundamentales.

Hacer que el proceso de planificación estra­tégica se focalice en lo relevante: muchos procesos estratégicos se centran demasiado en cuestiones funcionales y operativas a corto y mediano plazo. Descuidan los as­pectos importantes, no responden bien a un entorno empresarial altamente dinámico y son demasiado burocráticos y engorrosos.

Aclarar el rol y priorización del responsable de la implementación: la alta dirección debe asegurarse de que todas las decisiones im­portantes del equipo de liderazgo estén en línea con la agenda estratégica. Por tanto, necesitará asegurarse de que estos roles estén claros y que las actividades se lleven a cabo; no a expensas de ellas, sino además de ella. Basados en nuestra experiencia, consideramos importante tomar en cuenta los siguientes:

HOJA DE RUTA
Como resultado del proceso de la definición de la estratégica, se establecen las iniciati­vas estratégicas, lo cual debe plasmarse en una hoja de ruta, que deberá contemplar el orden lógico e interdependiente de los mis­mos. Este marco de referencia es el insumo para la elaboración del Plan de implementa­ción detallado.

GESTIÓN DE PROYECTOS
Para poder implementar de forma eficien­te y efectiva los cambios propuestos, es necesario contar con una metodología y procesos de gestión de proyectos que per­mita el análisis, en función a la prioridad e interrelación con el resto de los proyectos, medición de beneficios, costos y recursos necesarios (y su presupuesto), plan de im­plementación y su cronograma, responsa­bles, etc.

Una metodología para la gestión de pro­yectos es importante, además, para tener un seguimiento disciplinado y estanda­rizado para concretar con éxito la imple­mentación de los cambios. Un factor críti­co de éxito es contar con una metodología para la gestión de los proyectos, que im­plica la definición de responsabilidades para la implementación y seguimiento, gestión del portafolio de proyectos, entre otras, que busca una gestión eficiente del mismo.

GESTIÓN DEL CAMBIO
El otro pilar para una adecuada imple­mentación de la estrategia es contar con una metodología de “Gestión del Cambio”. En procesos de cambios en las organiza­ciones, resulta relevante que las personas de las áreas alcanzadas, comprendan los objetivos, compartan o sugieran ajustes adecuados en la implementación y se comprometan en la implementación de las modificaciones. Esto resulta clave para el éxito de los proyectos. La meto­dología empleada ayuda a administrar la transición, motivando a las a las personas y sensibilizando sobre el proyecto y su utilidad, a fin de minimizar la resistencia, entre otros.

Basados en la experiencia, entendemos que una organización que incorpora una cultura de trabajo en base a metas y re­sultados alineados a su estrategia de ne­gocio, incorpora en su día a día la tarea de evaluar y monitorear permanentemente las iniciativas estratégicas, medirlas y hacer ajustes donde sea necesario, lo cual permite la mejora continua de la estra­tegia. Esto muestra en la práctica, que el ejercicio de pensar y operar de manera estratégica tiene un inicio pero no un fin y es algo que se incorpora en el día a día de la empresa.

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