Sobre sospecha, Horacio Cartes vuelve a ser el hombre fuerte de Paraguay.

Traducción de una nota publicada por el diario brasileño Globo.

Ellos crecieron juntos, en una historia de cuatro décadas de amistad familiar. Se enriquecieron con esa asociación de negocios cuestionables a ambos márgenes del río Paraná. Se destacaron entre los más ricos de la región de frontera entre Brasil y Paraguay, con fortunas sumadas que superan los US$ 1.000 millones en activos como bancos, casas de cambio, industrias de cigarrillos, gaseosas, cría de caballos, inmuebles y hasta un equipo de fútbol.

 

Investigados en Brasil, Paraguay, Estados Unidos y Suiza, por comandar una red global de lavado de dinero, terminaron la semana separados por 1.700 kilómetros de distancia, en situaciones distintas: Dario Messer está en Río recluido en la celda D de la cárcel de Bangu, como reho de la operación Lava-Jato, mientras que Horacio Cartes, quien gobernó Paraguay de 2013 a 2018, continúa en Asunción donde acaba de volver a la posición de hombre-fuerte en la política de su país.

 

Hace días el Paraguay entró en convulsión debido a la revelación de un acuerdo secreto con Brasil sobre los precios de la energía comprada a la hidroeléctrica Itaipú. Los paraguayos salieron a las calles en protesta. El presidente y el vicepresidente fueron acusados de “traición a la patria” por un acuerdo que, en teoría, favorecía al gobierno de Jair Bolsonaro.

 

Ansioso por reducir el costo de la energía de Itaipú en el mercado brasileño, Bolsonaro presionó para alcanzar un acuerdo rápido con Mario Abdo Benítez, a quien llama “Marito”. El gobierno paraguayo aceptó un compromiso que, en teoría, significaría un costo extra de US$ 250 millones para los paraguayos a lo largo de los próximos cuatro años.

 

Con manifestaciones en las calles y pedidos de juicio político acumulándose, el vicepresidente Hugo Velázquez, recurrió a un antiguo aliado, Horacio Cartes, quien controla un tercio de los votos del Partido Colorado en el Congreso. El expresidente aceptó bloquear la votación del juicio político y transformó al gobierno de Marito en su rehén político por los próximos tres años. Esa es la percepción que prevalece en Asunción.

 

Antes de despedirse de Velázquez, recibió la noticia del arresto en Brasil de su amigo y socio Darío Messer.

 

NEGOCIOS MONITOREADOS

 

 

Los negocios de Cartes y Messer son monitoreados hace dos décadas desde Asunción y Ciudad del Este, por diferentes agencias de EE.UU.

 

En diciembre del 2009, por ejemplo, motivaron una reunión de 24 agentes de Estados Unidos: del departamento antidrogas (DEA), de lavado de dinero y confiscación (DOJ), de control de armas (ATF) y de activos extranjeros (OFAC), Aduanas, Hacienda, Banco Central, policía y Procuraduría de Nueva York, entre otros.

 

Ellos trabajaron durante tres días en el Rainforest Resort de la Ciudad de Panamá, en un “plan de ataque a todos los involucrados”, según documentos de la sección de Inteligencia para la Seguridad Nacional de la DEA, la cual dio a la operación el nombre en código de “Corazón de Piedra”. Para entonces, ya habían infiltrado agentes en la organización de Cartes, a la que definieron como especializada en lavado de dinero y con gran movimiento de dólares “generado por medios ilegales, inclusive a través de la venta de narcóticos hacia EE.UU., vía la Triple Frontera”

 

En el centro de las investigaciones estaba el Banco Amambay, actual Banco Basa. Con sede en Asunción, posee el 3% del total de depósitos declarados en Paraguay. Messer sería un socio oculto de Cartes también en ese banco, señaló en Abril la Comisión Bicameral de Investigación del Congreso Paraguayo, en un informe. El banco nació de la Casa de Cambio Amambay fundada por el padre de Cartes, Ramón, que en 1989 cedió a Messer parte del control.

 

La sociedad con el expresidente paraguayo fue confirmada por un antiguo socio brasileño de Messer, Lucio Bolonha Funaro, responsable por el lavado de dinero de la corrupción del grupo político liderado por el expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha. Desde la semana pasada, Messer y Cunha comparten la misma celda en la cárcel de Bangu.

 

En la contabilidad del Lava Jato, Messer lavó más de US$ 1600 millones del 2011 al 2016. El dinero transitó por medio centenar de países, a través de cuentas de tres mil empresas afincadas en paraísos fiscales. Hasta el 2013, él mantuvo el control accionario de un banco (EGV) en el archipiélago de Antigua y Barbuda en el Caribe.

 

Como Cartes, Messer siempre rechazó las acusaciones. No le gustó haber sido delatado por Alberto Youseff como el “doleiro dos doleiros”, encargado de la recolección y el lavado de dinero obtenido por el PP (Partido Progresista) en contratos de la Petrobras. Prefiere definirse como “financiador” del mercado de cambio paralelo.

 

La convulsión provocada por el acuerdo secreto de Itaipú, lastimó las relaciones entre Asunción y Brasilia, en plena celebración del “Aniversario 150 de la Epopeya Nacional: 1864-1870”, la guerra perdida contra Brasil, Argentina y Uruguay. De ella, el expresidente Cartes emergió con poder renovado sobre el Congreso y sobre el gobierno de Marito. Pero si su antiguo socio y amigo Messer decidiera seguir los pasos de su familia que optó por una delación premiada, es probable que el nuevo hombre-fuerte de Paraguay se vuelva protagonista de una nueva crisis en la otra margen del Río Paraná.

 

Por José Casado

📷 Terceiro / Agencia Globo.

 

 

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