Piden ser responsables con las emisiones de bonos

Para el próximo año, se prevé emitir por US$ 547 millones

Paraguay realizó su primera emisión de bonos soberanos en el 2013, por US$ 500 millones. Ese año la deuda total del sector público era de US$ 4.174 millones, lo que representaba 10,8% del Producto Interno Bruto (PIB); en este 2019, siete años después, la deuda total asciende a US$ 8.615 millones, y comparando con el PIB actual esta se duplicó, llegando al 21,8%.

Para el próximo año, el Ministerio de Hacienda prevé una nueva emisión por US$ 547 millones, de los cuáles el 67% se utilizarán para amortización de la deuda y solo el 23% para las inversiones.

Esta repartición de la deuda preocupa al sector privado ya que consideran que dentro pocos años se emitirán bonos solamente para pagar deudas.

En este sentido, el economista Rubén Ramírez Lezcano señaló que el Estado debe ser responsable con las emisiones y el destino de los mismos ya que puede llegar el momento en que esto se vuelva insostenible.

“Los defensores del endeudamiento te dicen que el porcentaje de Paraguay con el PIB es manejable comparado con otros países que tienen más del 100% de su PIB de deuda, pero lo que tenemos que ver es nuestra capacidad de producir capital para pagar esa deuda y es allí donde nosotros tenemos muchas restricciones y ya estamos entrando en una zona roja donde empezamos a endeudarnos para pagar deuda”.

Agregó que si en el 2023 – año en que se vence uno de los bonos soberanos– si Paraguay no tiene un crecimiento de alrededor del 7% de su economía, las dificultades van a ser iguales a lo que tiene hoy Argentina y se tendrá que pedir ayuda a los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reordenar todo ese endeudamiento a precios muy onerosos para toda la ciudadanía.

Por su parte, la economista Patricia Gotto, al referirse al destino de los bonos soberanos del próximo año, manifestó que la práctica del repago de deuda pública con parte de una nueva deuda asumida es común en la mayoría de los países.

Comentó que en el caso de Paraguay, la deuda pública es baja, sostenible y no es fuente de vulnerabilidad en el corto plazo y que además, la disciplina fiscal que se ha logrado minimiza los riesgos asociados a una carga de deuda mayor.

Enfatizó en que el problema de fondo radica en que podamos materializar efectivamente el uso de los bonos destinados a inversión en su máxima capacidad de ejecución. “Un fenómeno que vemos en Paraguay es que accedemos a financiamiento en condiciones favorables, pero no somos capaces de poder ejecutar dicho dinero con eficiencia”.

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