Comunidades postergadas

El trazado original de la ruta, que unía pequeñas comunidades hoy aisladas, fue rediseñado para unir cuatro establecimientos ganaderos".

La protesta de alumnos de unas 25 escuelas mo­vilizados en San Pedro de Ycuamandiyú era insólita. No se trataba de exigir la merienda escolar o el apartamien­to de alguna directora antipática. Pedían cami­nos, en especial, veci­nales en toda una zona que suponemos debe ser hábitat de pequeños productores. El reclamo iba directo al ministro de Obras Públicas, con una denuncia adicional: en lugar del trazado original que pasaba por comunidades hoy aisladas, el ramal de 127 kilómetros fue rediseña­do para unir cuatro esta­blecimientos ganaderos.

De ser cierto, algo huele mal en este asunto.

Desde este espacio editorial venimos insistiendo en la ne­cesidad de una polí­tica vial ajustada a la realidad. Los grandes sistemas troncales son imprescindibles.

Pero también lo son las redes de caminos veci­nales todo tiempo que conecten comunidades de micro y pequeños productores, la mayoría sumergidas en un aban­dono histórico. Gran parte del fracaso de las organizaciones de gran­jeros dedicados a rubros de consumo diario radi­ca en la imposibilidad de sacar sus productos a tiempo hacia los centros de comercialización. De nada sirve una excelente producción de tomate o locote si queda varada en la finca por falta de caminos.

Suponemos que el MOPC pondrá aten­ción al reclamo de los pequeños productores. Comunidades como Piri Puku, Potrero Naranjo, 12 de junio, Los Lapachos, Punta Riel o Puerto Yvapo merecen una respuesta a una demanda que luce legítima. El ministerio alega que el nuevo trazado tiene solo un condicionante técnico económico y que las comunidades aludidas serán “atendidas” en siguientes licitaciones. Más vale que lo hagan o aquello del “Paraguay de la gente” no será más que un eslogan hueco

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