El déficit infraestructural como negocio privado

VICTOR RAÚL BENÍTEZ GONZÁLEZ
@VICTORAULB
PRESIDENTE DEL CLUB DE IDEAS
PROFESOR DE LA FUNDACIÓN GETULIO VARGAS – BRASIL

Tengo una idea. Tanto es el déficit infraestructural del Paraguay, y tan mínima es la capacidad del sector público de mitigarlo, que sin el apoyo de todos es casi imposible pensar en disminuir la brecha. Según un estudio del BID denominado ICES – Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sustentables, el déficit en agua y saneamiento, movilidad, habitación social y energía, entre otros, ascendería a un valor que oscila entre 4 y 8 mil millones de dólares, de acuerdo a distintos criterios de cuantificación.

La segregación urbana y la destrucción de la biodiversidad medioambiental en las ciudades del Paraguay, es la proyección de las estructuras sociales en el espacio. Existe una Ley de Alianza Público Privada que todavía no está funcionando como debería. ¿Por qué no anda este tipo de esfuerzo conjunto en el Paraguay? El profesor Jeff Delmon, a cuyas conferencias tuve la oportunidad de asistir en Sao Paulo – en el marco de algunas jornadas de la GPSC, Plataforma Global de Ciudades Sustentables, patrocinada por el Banco Mundial – sostiene que las APPs son como un casamiento.

Al inicio, durante el galanteo, ambos, sector público y sector privado, muestran sus virtudes más sobresalientes. Pero antes de firmar el contrato, ya surgen los problemas. En especial, problemas de confianza y de capital social, lo cual es fundamental. Es un caso único donde los hijos, que podrían ser de anteriores matrimonios, es decir los ciudadanos, deben ser consultados, antes del contrato de casamiento, en el marco de protocolos de consultas y reclamos, de manejo de grupos de interés y sobre todo, de salvaguardas en la gestión de las indemnizaciones justas y consistentes en los reasentamientos eventuales de algunas obras con APPs.

La experiencia del Metrobus es ejemplar. No era una APP, pero era una obra pública donde no se negoció con todos los beneficiarios, conforme a los patrones establecidos. Malos manejos del gobierno anterior en materia de cumplimiento de protocolos sociales y de negociación con los stakeholders, terminaron por deteriorar la imagen pública del proyecto, a tal punto que tuvo que abortarse en su modelo original, para transformarlo, ahora, en un modelo menos ambicioso. Las transformaciones urbanas y de infraestructura pública son obras de ingeniería social y política, además de ser emprendimientos físicos y financieros.

Otro factor que generalmente hace que uno de los modelos que puede ayudar a que se aceleren las inversiones y se disminuya el déficit, como es el esquema de APPs, no haya avanzado lo suficiente, posiblemente sea el miedo sobre los aspectos legales y de seguridad jurídica.

El dinero no debería ser el problema. Capitales abundan en el mundo entero. Si el proyecto es ¨bancable¨ conforme a los estudios que se puedan realizar, el dinero aparece. Pero, la calidad institucional de la sociedad es clave: el imperio de la ley. Sobre todo, en primer lugar, en el cumplimiento de las normas de los fideicomisos sobre las cuales se basan las APPs, y en los protocolos y normas de negociación social.

En segundo lugar, repetimos, la inversión con una APP donde participa el sector privado debe ser un negocio rentable. No puede haber dudas sobre eso. La rentabilidad tiene como una de sus exigencias al imperio de la ley, lo que supone también normas no escritas que deben ser respetadas: la contención institucional sobre la cual ya hablé en artículos anteriores. Nadie se aprovecha del otro hasta la saciedad. Ni el sector público ni el privado, tampoco la ciudadanía que hasta podría sobre-exigir indemnizaciones o compensaciones inusitadas, que no corresponden. Hay de todo. La transparencia y la ausencia de corrupción es otro elemento esencial.

Un negocio rentable, quizá podría ser, extender la distribución y solucionar las pérdidas de agua y de energía de los sistemas de distribución de ESSAP y de la ANDE, en el Paraguay. Si el business plan revela como hallazgo, que existe una necesidad de ampliar las redes y buscar reducir las pérdidas de agua, y se ahorrará dinero, cambiando las viejas y maltrechas cañerías que diariamente se rompen en los subsuelos de las calles de Asunción y Gran Asunción – podría ser un negocio rentable, que el sector privado realice la inversión quedándose con una parte, de la facturación adicional, si es extensión de redes, o de los menores costos por pérdida de producto (agua).

Es sólo un ejemplo. La necesidad de redes de desagües cloacales es angustiante. El área metropolitana de Asunción no tiene prácticamente redes de aguas negras. El sector privado podría ganar dinero, extendiendo las redes y remunerándose con las tasas de dicho servicio, en una alianza con la empresa nacional encargada de ese servicio, que no tiene recursos para hacer la inversión. Otras oportunidades son las pequeñas hidroeléctricas privadas, el manejo de residuos y la construcción de rutas con peaje donde el retorno está más que asegurado. La securitización de los ingresos futuros a ser recibidos, es la garantía para la emisión de deuda del empresario privado que quiera aliarse con el Estado.

El deterioro de la calidad de vida por el déficit de infraestructura es alarmante. El déficit en agua y saneamiento, redes de energía, transporte público, infraestructura de movilidad y sobre todo habitación social, casas o departamentos, está avanzando a pasos agigantados. La población se multiplica. Las tendencias globales suponen que el total de metros cuadrados construidos en el mundo se duplicará en los próximos 20 años. Ordenada o desordenadamente. La irrupción de la inteligencia artificial, del tipo plataformas de transporte o alojamiento y trabajo compartido, irá dejando atrás al poder tradicional en las ciudades, y en los países. Como dice Byung Chul Han, el poder pasa de los presidentes y alcaldes, a las plataformas de inteligencia artificial. El cambio climático seguirá causando estragos, como las inundaciones y las olas de calor (uso intenso de aire acondicionado, energía eléctrica al límite). Y el crecimiento de la desigualdad social como consecuencia del modelo productivo, será una constante.

En ese contexto, Asunción es el epicentro geográfico de un núcleo de biodiversidad de tres grandes ecosistemas que están ahora en serios problemas: los bosques atlánticos interiores que ya han sido avasallados por el avance de la soja desde al Alto Paraná; el gran Chaco sudamericano que si bien es árido es un productor pecuario amenazado por los incendios y la deforestación y; el gran Pantanal que también se está incendiando en parte, conectado a su vez con el territorio amazónico ubicado más al norte.

El caos de Asunción es derivado de la destrucción del primer ecosistema de la región oriental del Paraguay que, expulsa gente del campo a la ciudad, con el avance de la producción sojera de capital intensivo. Esto hace que Asunción importe gente empobrecida y exporte clase media hacia el AMA. La causa raíz de la gente que invade los bañados, y que cuando hay crecida invade también la zona alta de Asunción, no está en Asunción. Está en el modo de producción brutal basado preferentemente en la explotación agropecuaria, primaria y agroexportadora.

Es por eso que aunque crezca el PIB no disminuye la gente empobrecida que habita la capital del país. Ahora la contaminación del aire llega a Asunción, también, desde los territorios del norte. Los incendios del Chaco y del Pantanal nos dejan en permanente zozobra y con cielo obscurecido en el antiguo Paragua-ý. El hombre está destruyendo su propio hábitat. Y no quiere pagar impuestos para recomponerlo.

La iniciativa privada debe ayudar. Con una alta presión antrópica y una baja presión tributaria, parecería que tenemos instalada una trampa perfecta. Y así, no da gusto.

También podría gustarte