El gris que nadie hizo caso

SAMUEL ACOSTA

@acostasamu

PERIODISTA

En noviembre inicia el examen sobre lavado y nos encuentra aplazados en los rankings mundiales.

En el año 2010 el Parlamento paraguayo aprobaba por ley, incluir a su marco normativo y sus sistemas de control las 40 recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi), pero, pasaron casi nueve años y prácticamente no se ha avanzado.

Hace un mes Panamá volvió a la lista gris de países no cooperantes en la lucha contra el lavado de dinero y está empezando a sufrir las consecuencias. Ahora los bancos corresponsales están obligados a reforzar medidas de control sobre transacciones internacionales, identificar a los remitentes de dinero sin licencia, asegurar la verificación de todos los beneficiarios finales y tienen una mayor presión de la cooperación internacional.

A esto hay que agregar los mayores costos por envíos de divisas, un efecto negativo sobre las notas de riesgo so­berano por parte de las calificadoras internacionales y su posterior consecuencia sobre las tasas de los bonos. Paraguay debe olvidarse de alcanzar el grado de inversión si no aprueba el examen.

Ante este panorama, ¿por qué este no es un tema de debate nacional? ¿por qué el Parla­mento tiene desde el año pasado un paquete de leyes de combate al lavado y ninguna está sancionada? ¿a qué responde tanta pa­sividad de los órganos de control como BCP, Seprelad, Fiscalía, Poder Judicial? ¿com­plicidad? Desde el año 2012 el Paraguay se ubica entre los veinte países de mayor ries­go de lavado según el ranking mundial del Instituto Basilea y a nadie parece preocupar.

Mientras se sigue de brazos cruzados, en el vecindario los niveles de inversión extranjera en infraestructura, finanzas, agro, industria por citar ejemplos son como mínimo tres a cuatro veces mayores que acá. Es que nadie medianamente serio quiere arriesgar fondos y prestigio en un país a l que poco le importa parecerse a una enorme lavandería de divisas mal habidas.

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