Inspiración maternal los ayudó a independizarse

Confeccionan sus propias prendas e importan marcas internacionales

Desde hace cinco años, Gloria Villalba y su esposo Juan Rojas decidieron abandonar sus trabajos y dedicarse exclusivamente a la venta de prendas juveniles. Ella se crió en el mundo de la confección y el diseño en el taller de su mamá. Siendo muy jóvenes, se animaron y apostaron a adentrarse en este rubro.

“Todo esto empezó en el taller de mi mamá, yo prácticamente crecí viendo todo lo que hacían. Desde ahí nace mi pasión por el mundo del diseño. Con mi novio, actual esposo, en su momento quisimos independizarnos, así que dejamos nuestros trabajos anteriores y nos animamos. Hoy vivimos netamente de lo que genera el negocio”, expresó Gloria Villalba.

Comentó que empezaron desde cero, con una inversión inicial que fue como máximo de G. 10 millones. Luego fueron consiguiendo espejos, probadores y per-cheros gracias a sus amigos y allegados. El negocio continuó creciendo y hoy ya cuentan con cuatro salones. Incluso para el año que viene tienen planeado abrir una sucursal.

No sabían a lo que se estaban arriesgando, comentó. Se animaron, consiguieron el alquiler de un primer salón, y viajaron para adquirir las mercaderías. “Luego nos dijimos que teníamos que confeccionar nuestras prendas, con las habilidades que tiene mi mamá. Así aparecieron nuestros primeros modelos para salir de noche, con delicados bordados”.

Este año la tienda cumple ya cinco años en el mercado. Netamente se enfoca en la moda juvenil para chicas. “Tenemos también prendas importadas, pero nuestro fuerte es lo que nosotros confeccionamos. Estas son las que llaman más la atención en las redes”, resaltó.

Las prendas tienen un rango de precios que va a partir de G. 35.000 hasta G. 260.000. De esta forma se dirigen a las chicas en específico que buscan moda casual, de facultad y de colegio. Están dirigidos a un mercado en particular, que buscan prendas frescas y modernas. Para ellos es muy relativo hablar de una prenda más pedida. Por momentos son las túnicas y conjuntos bordados, pero por otros se pide más la moda casual, como shorts, jeans y blusas.

“En la actualidad, aparte de proveedores, tenemos tres vendedoras, mi marido que se encarga de la caja y yo. Todos estos sumado a las costureras del taller de mi mamá, estaríamos llegando a 10 personas que trabajan en la empresa”, explicó Villalba.

Actualmente Tun Tun Boutique cuenta con colaboradoras específicas para realizar las prendas, pero en ocasiones cuando tienen varios pedidos acuden a personas independientes que los ayudan a lograr realizar todos los pedidos. “Ampliamos así también el taller de mi mamá, comprando más máquinas y pagando a otras modistas”.

Finalizó con un mensaje dirigido a los futuros emprendedores y dijo: “si es su sueño deben perseguirlos y trabajar duro por ellos. Todos empezamos con dudas, pero si tienes perseverancia vas a lograr tus objetivos. Anímense y arriésguense apostando a lo que quieren conseguir”.

  

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