Lo urgente de deja atrás lo importante

Detrás del humo de la pirotécnica política desatada por el acta entreguista de Itaipú, se oculta una pregunta sin respuesta: ¿Tenemos o no una política de Estado aplicable a la necesidad de modificar la matriz energética y reformar el sistema eléctrico paraguayo? Por el momento, es evidente que no. Aún no estamos siquiera seguros del papel que haremos ante Brasil en la renegociación de la malhadada acta bilateral que tantos dolores de cabeza ha generado. Lo importante, una vez más, ha debido ceder espacio a lo urgente.

Como virtualmente nadamos en kilovatios creemos que nos sobra el tiempo para responder la pregunta anterior. ¿Es así, que pasará cuando despertemos de nuestro “sueño hidroeléctrico”? Uno de nuestros vecinos y consocios, Argentina, despertó hace ya tiempo y de mala forma. Aún en pleno kirchnerismo se dieron cuenta de que no habían invertido un solo peso en generación de energía eléctrica y que el pozo se estaba secando. Le tocó a Mauricio Macri iniciar la transformación de la matriz energética con un megaplan ya en fase de conclusión que incluye la instalación de campos eólicos por 1.472 Mw (dos turbinas de Itaipú), granjas solares por 916 Mw (una turbina y cuarto), además de plantas de biogás, biomasa y mini hidroeléctricas por otros 50Mw. Esta bandeja tecnológica no fue casual. Primero, son sistemas de rápida instalación y con componentes locales. Y en segundo lugar, hay mucha financiación para proyectos energéticos ambientalmente amigables. Las mega hidroeléctricas ya son miradas con desconfianza por su impacto ambiental. Cámara

Nosotros aún ni hemos empezado a pensar en lo qué haremos cuando nuestro cupo hidroeléctrico se agote.

¿Esperaremos, como Argentina, a que el agua nos llegue al cuello?

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