Para mantenerse a flote

Eduardo Ammatuna
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Las embarcaciones son la materia prima del transporte fluvial. Los armadores deben invertir sumas considerables para adquirirlas y, también, para mantenerlas surcando los ríos.

En esta industria, en que el flujo de negocios depende directamente de la situación económica de los países y de otras variables que atentan contra la previsibilidad, los armadores deben contar siempre con la posibilidad de acceder a créditos o líneas de crédito. Se trata de mantenerse a flote en tiempos de poca actividad o, en el mejor de los casos, actualizar y hacer más competitiva su flota para aprovechar los ciclos de mayor demanda de transporte.

Como las mareas y los bancos de arena, la fluctuación de los mercados afecta a los armadores desde el comienzo del transporte por agua. Por eso, en el correr de los siglos, los armadores y sus financistas fueron desarrollando en conjunto instituciones jurídicas que les han permitido obtener y conceder, respectivamente, la financiación necesaria y conveniente sin asumir costos y riesgos desmedidos.

Algunas de esas instituciones y mecanismos cayeron en desuso, como el “préstamo a la gruesa ventura” que le otorgó Isabel la Católica a Cristóbal Colón. Otros procedimientos de aseguramiento financiero siguen vigentes y son utilizados cada vez con más frecuencia en todo el mundo, como es el caso de la hipoteca naval. Este mecanismo permite al armador continuar con el ritmo normal de su operación y el acreedor recibe en garantía bienes que, en la mayoría de los casos, son de fácil ejecución judicial y venta.

En Paraguay, sorprendentemente, el mercado no ha seguido la tendencia internacional pese a que navegamos la tercera flota de embarcaciones fluviales más grande del mundo. El desaprovechamiento se debe a la falta de familiarización con la figura y su aplicación, pero, principalmente, a la falta de incentivo por parte del Estado.

En base a la experiencia de nuestra firma estructurando operaciones financieras que involucran hipotecas de este tipo, creemos que navieros y financistas pueden obtener excelentes resultados de la hipoteca naval:

¿Qué es la hipoteca naval?

Es un derecho real que permite garantizar el cumplimiento de obligaciones (crediticias o no) con embarcaciones.

¿Cuál es la normativa aplicable a la hipoteca naval?

En Paraguay, la regulación de la hipoteca naval está dispersa entre: el Código de Comercio, el Código Civil paraguayo, el Código de Navegación Fluvial y Marítimo y, el Código de Organización Judicial.

¿Qué tipo de embarcaciones pueden ser hipotecadas?

Pueden ser hipotecadas todas las embarcaciones que tengan más de 6 toneladas de arqueo bruto (clasificadas por la normativa como de “cabotaje medio”), siempre y cuando, estén registradas en la Prefectura General Naval y en la Dirección General de los Registros Públicos (la “DGRP”).

Por su parte, las embarcaciones que tienen hasta 6 toneladas de arqueo bruto (“cabotaje menor”), pueden ser prendadas con registro -figura parecida a la hipoteca-, siempre y cuando, su título de propiedad esté inscripto en la DGRP.

¿Quiénes pueden ser acreedores hipotecarios?

Personas físicas y jurídicas, incluyendo instituciones bancarias y financieras. A diferencia de otras figuras aplicables a la actividad naviera, como el leasing, la normativa no establece requisitos especiales que deban cumplir aquellas personas que deseen ser acreedores hipotecarios.

¿Qué ventajas representa la hipoteca naval para el acreedor?

Los principales beneficios que ofrece esta figura al acreedor son:

  • Derecho de preferencia sobre el bien hipotecado oponible a terceros.
  • La normativa le garantiza un proceso judicial más rápido para reclamar el pago de la deuda o, en su defecto, el secuestro y venta forzosa de los bienes hipotecados.
  • Bienes de fácil localización para su secuestro.
  • En caso de hundimiento de la embarcación hipotecada, puede ejercer sus derechos hipotecarios sobre los objetos salvados o el producto de la venta de éstos; o, inclusive, percibir la indemnización del seguro de la embarcación en cuestión.

¿Y para el deudor?

En lo que respecta al deudor, la hipoteca naval no implica la pérdida de la posesión de la embarcación por parte del deudor. Por tanto, si la operación está bien estructurada, desde el punto de vista legal y financiero, el deudor puede repagar el crédito con la renta que genere la misma embarcación hipotecada.

Asimismo, por las ventajas que la figura ofrece al acreedor, la hipoteca naval le da al deudor una mejor posición en la negociación de los términos que regirán el crédito o la línea de crédito, según sea el caso.

¿Cuáles son los requisitos para que la hipoteca sea válida y oponible a terceros?

Existen dos requisitos esenciales: (a) que el contrato de hipoteca esté redactado en escritura pública; y, (b) que ésta esté inscripta ante la Prefectura General Naval (la “PGN”) y la DGRP.

Dichas inscripciones tienen un plazo de validez de hasta 20 años, si el acreedor es una institución financiera reconocida por el Banco Central del Paraguay; y, de 3 años para el resto de los acreedores. En ambos casos, la hipoteca puede ser reinscripta por periodos iguales, antes de su vencimiento.

¿Cuáles son los costos que aplican?

Los costos más relevantes que inciden en la formalización y registro del contrato de hipoteca son:

  • Tasa DGRP: 0,63 % sobre el valor de la hipoteca.
  • Tasa PGN: 0,20% sobre el valor de la hipoteca.
  • Honorarios notariales: varían según el valor de la hipoteca entre el 2% y el 0,75% (a mayor valor aplica menor porcentaje).

¿Qué incentivos podría ofrecer el Estado?

El estado puede fomentar el uso de esta figura, de modo a que un sector tan importante para la economía nacional -como lo son los armadores- tenga mayor acceso a una mejor financiación, mediante dos simples acciones:

  • Subir el plazo de vigencia del registro de la hipoteca: El plazo actual de vigencia no se adecua a la realidad del negocio fluvial y las necesidades de los armadores, principalmente para los casos en que el acreedor no es una institución financiera.

Los montos que demanda este rubro hacen difícil el repago de la deuda en un plazo tan corto, lo que conlleva a tener que reinscribir la hipoteca varias veces hasta la cancelación de la totalidad de la deuda. Esto, naturalmente, implica un importante sobre costo para la operación (pago de tasas y honorarios notariales, principalmente).

  • Reducir los aranceles aplicables: Como hemos visto más arriba, solo en tasas oficiales distribuidas en dos instituciones estatales, los interesados deben abonar casi el 1% del total de la operación. Al tratarse la contraprestación del estado de una cuestión meramente registral, existe margen para reducir el valor de estas tasas.

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