Productores piden más seguridad para la siembra

Zafra de soja 2020 avizora un positivo repunte

En la última zafra de soja se notó un descenso abrupto en lo que corresponde a procesamientos y producción en general, esto conllevó a un cierre de año duro para los agricultores del país. La nueva campaña de siembra de granos de soja 2019-2020 ya se puso en marcha y los referentes se muestran confiados y esperan un repunte positivo en la producción y, por ende, en la economía paraguaya.

Los productores realizaron el lanzamiento oficial de la campaña de siembra en la localidad de Hohenau. En la ocasión, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), informó que se toma como base la intención de producción de 3.544.000 hectáreas, teniendo en cuenta las altas expectativas que genera la posibilidad de acceder a nuevos mercados como el de la Unión Europea, tras el acuerdo comercial con el Mercosur.El ministro de Agricultura, Denis Lichi, subrayó la relevancia que significa para el país el crecimiento del sector productivo, y lo que implicará la nueva zafra de soja para la economía paraguaya, al tratarse del principal rubro de exportación.

“Para lograr una buena cosecha pedimos seguridad para trabajar, que las instituciones funcionen, que se sancione a los que no cumplen la ley y que aquellos que cumplimos las normas tengamos el respaldo de las instituciones”, expresó por su parte Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), en dicho lanzamiento.

Agregó también que la agricultura es la base para obtener un buen año económico para todo el país, y eso se comprobó con la recesión que se tuvo y se sigue teniendo como consecuencia de una mala cosecha pasada.
“Los grandes problemas que se tuvieron, como la caída en la producción y los precios, hicieron tambalear a muchos productores que año a año invierten mucho dinero y se arriesgan a perder todo el patrimonio que le cuesta años conseguir.

La economía paraguaya sintió esos 1.340 millones de dólares menos (el doble de la emisión de bonos) que dejaron de ingresar en efectivo al bolsillo de la ciudadanía que, en su gran mayoría, habla pestes de los productores de soja”, enfatizó.

A pesar de todos estos riesgos e inconvenientes que existen, los agricultores son perseverantes y no se rinden, pues para esta campaña invirtieron alrededor de US$ 600 por hectárea.

“Dependemos de cosas que no podemos controlar, como el clima y los precios; sin embargo, tenemos la esperanza de lograr una buena cosecha”, finalizó.

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