¿Taipei o Pekín? Una decisión a tomar

El Paraguay produce en grandes cantidades dos rubros que China demanda hoy masivamente: soja y carne bovina".

El ministro de Agricultura hizo un anuncio que vale la pena analizar. Dijo que próximamente se reunirá con su homólogo chino continental para analizar la posibilidad de exportar productos nacionales a ese mercado. Técnicamente, las perspectivas deberían ser muy alentadoras. El Paraguay produce en grandes cantidades dos ru­bros que China demanda hoy: soja y carne bovina; nuestros tres consocios del Mercosur –Argentina, Brasil y Uruguay- ya las envían masivamente a ese destino. ¿Por qué no podríamos hacerlo noso­tros, qué nos lo impide?

Algo muy sencillo.

Argentina mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con China desde 1972, Brasil desde 1974 y Uruguay desde 1988. Nosotros… no. Es más, nuestra diplomacia ha sido siempre hostil a Pekín, dócil a la “doctrina de seguridad nacional” según la cual China Roja encarnaba la peor de las amenazas contra la “civilización occidental y cristiana”. Como contrape­so, nos aliamos a Taiwán y todavía hoy figuramos entre los escasos países que mantienen vínculos diplomáticos con Taipei junto a Palaos, Islas Salomón, Tubalu, Kiribati y entelequias por el estilo.

Seríamos descorteses y desagradecidos si igno­ráramos las misiones de cooperación, ayudas no reembolsables y convenios bilaterales ejecutados durante todos estos años por Taiwán. Pero nada de eso debe condicionar nuestra soberana decisión de establecer vínculos con China, la segunda potencia mundial que demanda lo que producimos aquí y en cantidades inmen­samente mayores a las que vendemos a la isla.

Si el Gobierno no decide dar los pasos iniciales para establecer relaciones con China, solo habre­mos estado perdiendo el tiempo. Eso, sin considerar que nuestros consocios del Mercosur participan desde hace décadas de gruesos negocios de los que fuimos marginados

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