Inicio y duración del Contrato de Seguros

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

Una de las características del contrato de seguros es su “con­tinuidad” o de tracto sucesivo, es decir el asegurador se obliga a mantener la cobertura por todo el tér­mino pactado dentro de la vigencia de la póliza, con cargas y obligaciones a su car­go mientras dure ese periodo de tiempo, salvo que exista una pérdida total atri­buible a un siniestro cubierto con lo cual se corta la vigencia como consecuencia de la desaparición del interés asegurable o la extinción del riesgo cubierto.

En este tiempo de vigencia o perio­do contractual, se suceden un sin­número de situaciones traducidos jurídicamente en “cargas y obliga­ciones” que asegurado y asegurador deben cumplir como parte del acuer­do contractual. Para el asegurado, la obligación del pago de la prima en el tiempo y la forma acordado, y a su vez mantener el estado del riesgo cubierto y para el asegurador hacer frente a los siniestros, es decir man­tener indemne el patrimonio del ase­gurado en el caso de sucederse un evento cubierto por la póliza.

El periodo de vigencia se inicia desde el consentimiento mismo ya que una ca­racterística del contrato de seguro es pre­cisamente la consensualidad, en ese sen­tido, el seguro nace formalmente en ese acuerdo de voluntades entre asegurado y asegurador. Al respecto, el artículo 1548 del Código Civil expresa: “…En el contra­to de seguros los derechos y obligaciones de las partes empiezan desde que se ha celebrado la convención, aun antes de emitirse la póliza…”. Esto supone que la, aceptación formal por parte del ase­gurado y el pago de la prima, asi sea la totalidad o parte de la misma, cuando es pactada a plazos, hace activar el inicio “formal” de la vigencia del seguro, don­de el asegurador emite un certificado de cobertura “provisorio” y que luego se perfeccionara con la entrega de la póliza constituyendo el comienzo material y técnico del contrato de seguros y donde estará inserta en la misma las clausulas especiales, y las condiciones específicas y generales de contratación.

El seguro entonces nace así, formalmen­te con la convención, y materialmente con la entrega de la póliza. Comienza desde las veinte y cuatro horas del día que se inicia la cobertura y se extiende por un año de vigencia, salvo que por la naturaleza del riesgo, la prima se calcule por tiempo distinto. (Art. 1561 Código Ci­vil); y termina a las veinte y cuatro horas del último día del plazo establecido, sal­vo pacto en contrario. (Art. 1562 Código Civil).

Puede convenirse que la vigencia com­prenda un periodo anterior a su cele­bración? Puede, pero el contrato será nulo si al tiempo de su conclusión el asegurador conocía la imposibilidad de que ocurriese el siniestro, o el tomador o asegurado ya sabía que se había pro­ducido (Art. 1547 2do. Párrafo Código Civil), esto es, en primer lugar que, las partes deben tener certeza de que el riesgo existe, por eso hay interés en ase­gurarlo, y en segundo que este expuesto a siniestros futuros. Esta situación se da comúnmente y como ejemplo en un seguro de transporte de mercancías y donde el asegurado declara que el bu­que con la carga ya partió de su origen, días o semanas antes de la convención o no tiene certeza de la fecha exacta de la salida, por el cual el asegurador asiente en dar cobertura retroactiva pues aquí prevalece los requisitos de la “incerti­dumbre” de la existencia de un riesgo (riesgos del transporte) y por ello existe interés asegurable en la mercancía que está en exposición.

Terminado el periodo, ¿puede pactarse una prórroga automática?. Puede. El ar­tículo 1563 del Código Civil expresa que: “…La prórroga tacita prevista en el con­trato solo es eficaz por el término de un periodo de seguro…”. El requisito es pre­ver en la póliza esa opción. Ahora bien, que exista la cláusula de prorroga tacita no significa que el asegurado este obli­gado a aceptar su aplicación, sino que puede, antes del vencimiento del pe­riodo del seguro, expresar su oposición a la continuidad con lo cual la póliza se extingue en el tiempo previsto.

Por todo ello, es importante que el ase­gurado conozca el inicio y duración del contrato de seguros ya que los plazos in­dicados en su póliza pueden ser causa­les de pérdida de su derecho, en tanto, le compete al asegurador reconocer el ini­cio de la cobertura desde la convención formal y el de comunicar al asegurado la finalización de su cobertura al término del periodo de vigencia de la póliza a fin de que este no quede sin cobertura por desconocimiento.

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