A los tumbos

No llegamos bien y es muy probable que volvamos a la lista gris.

En primera persona
SAMUEL ACOSTA
@acostasamu
PERIODISTA

Ayer inició oficialmente el examen del Grupo de Acción Financiera Interna­cional sobre el cumplimiento de las 40 recomendaciones que ya, en el año 2010, aceptó el Paraguay incorporarlas como sistema de prevención contra el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.

Como era de esperar se hicieron tarde los de­beres y se llega a la prueba haciendo aguas. En el marco normativo ni siquiera la mitad de las leyes del paquete que el Ejecutivo pre­sentó a las apuradas a finales del año pasado concluyó su estudio en el Congreso. Y pese a que se advirtió que para las puntuaciones este requisito es sumamente importante el ritmo parlamentario no se aceleró y, de entrada, esto nos restará puntos.

Esta evaluación estará centrada en la efectividad en verificar cómo se detectan los casos, se procesan y se llegan a condenas ejemplares ante casos de lavado. Causas como la de los hermanos González Daher, la del empresario Darío Messer y del exfiscal general, Javier Díaz Veron, son procesos abiertos pero ninguno con condena firme.

No en balde, en el ranking que elabora el Instituto Basilea el Paraguay apareció este año entre las 14 economías con mayores riesgos de lavado de activos a nivel mundial, incluso, empeorando su situación respecto al año pasado.

Ante la prensa, los ejecutivos del sector financiero responden cautelosos sobre las posibilidades de aprobar esta prueba, pero una vez apagado el grabador, confiesan que las posibilidades son mínimas.

“Ya nos pasó en 2008, caer en la lista gris fue un sacudón para hacer una serie de reformas, quizás repetir esa situación nos empuje a mejorar”, me dijo ayer el directivo de una reconocida empresa. El problema es que hasta la próxima evaluación, Paraguay tendrá que pagar las consecuencias de la improvisación y la posibilidad de mejorar la calificación de riesgo internacional quedará enterrada.

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